viernes, 11 de julio de 2014

Pecado

Este día es una muy buena ocasión para reflexionar, no solamente en el pecado personal que queda en la conciencia del individuo, sino lo más grave: el pecado estructural que invade y destruye nuestra sociedad. Nuestra adhesión a Jesús nos debe llevar a ser testigos comprometidos en la construcción de su Reino, igual que Juan el Bautista que se convierte en un profeta de la justicia. Ojalá nos cuestionemos y no nos acomodemos a un mundo de injusticias y de desprecio por los más débiles; donde se convive con el pecado y justifican la maldad y la corrupción. Dejemos de ponernos en el centro que sólo  Cristo 
puede ocupar y llenar de sentido los momentos de nuestra vida.


            

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