Las expresiones de ternura y de amor, de parte de Dios, abundan en el Antiguo Testamento; y las expresiones están también en el Nuevo Testamento.
"Te seguiré a donde quiera que vayas" San Lucas 9,57, Su respuesta es casi cortante, casi obliga al que estaba entusiasmado, a detenerse y a pensar mejor las cosas. "
El amor de Dios se manifiesta como quiere, tiene más de un rostro, tiene más de un aspecto; no deja de amarnos cuando nos dice: "Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto para daros en posesión la tierra de los Amorreos. Ahora os aplastaré en el suelo" Amós 2,10-13; no está dejando de amarnos ahí. Tomemos esa como una primera enseñanza par hoy.
Yo no puedo tomar una definición de amor y aplicársela a Dios, sino que tengo que tomar de Dios la definición de amor. No es lo que piense mi cabeza lo que yo le puedo aplicar a Dios, sino es lo que Dios me ha mostrado, aquello que tiene que aprender a pensar mi cabeza. El dueño del amor, la fuente del amor, el principio del amor es Dios; en Él y solamente en Él podemos encontrar el rostro del amor.
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