Recordemos lo que le pasó el Apóstol San Pablo. San Pablo sintió un aguijón en su carne, no sabemos cuál fue, sintió un aguijón, se sintió débil y aclamó al Señor "¡Líbrame!", no hubo respuesta; segunda vez: "¡Líbrame!", no hubo respuesta; tercera vez: "¡Líbrame!", y sí hubo respuesta: “Te basta mi gracia. En la debilidad se muestra mi fortaleza" 2 Corintios 12,9. Meditando en este texto, uno llega uno a esta conclusión: San Pablo que tenia muchas cualidades, pero muchísimas, calcule lo que era la inteligencia de este hombre, calcule lo que era el liderazgo de este hombre, calcule los milagros, la voluntad, el afecto, la coherencia, la perseverancia, la sabiduría.
San Pablo, que tenía tantas cualidades, estaba colgado de Dios por un solo hilo, el hilo de su debilidad, y le decía San Pablo a Dios “quítame esta debilidad”, y Dios le decía: "¿Cómo le voy a quitar el hilo del que lo estoy sosteniendo, hermano, no ve que de ese hilo yo lo tengo colgado? ¿No ve que por esa debilidad usted es mío? Por esa debilidad, por su miseria usted es mío". Nuestras miserias se parecen a Jesucristo.
Miremos la vida de Cristo y miremos la vida nuestra y vamos a ver en dónde se encuentran. Vamos a hacer este análisis: Cristo nunca cometió pecado, ¿se parece a usted? Creo que no; Cristo resucitó muertos, ¿cuántos lleva? Limpió leprosos con una sola palabra, ¿la lista, por favor? Curó a ciegos, levantó paralíticos, expulsó demonios con solo decirlo, ¿qué presenta usted? esto es sólo el comienzo, ¿qué tal que habláramos del amor que salía del amor del Corazón de Jesucristo? ¿Qué tal que habláramos de ese amor? ¿Qué tal que habláramos de su manera de amar al Padre? A ver, vamos a hacer vigilia, vamos a sentar de este ladito a Jesús orándole al Padre y de este otro ladito a usted, ¿se parecen nuestras oraciones? Yo creo que hay muy pocas personas que pudieran decir “sí, yo oro más o menos como Jesucristo, es parecido, es semejante, Él tiene su estilo y yo tengo el mío”. Hay pocos locos que digan eso. Cristo, como decían los muchachos en mi tiempo, Cristo nos deja botados en oración, en milagros, en doctrina, en pureza, en santidad, nos deja botados. Difícil construir un puente entre la fortaleza de Cristo y la de nosotros.Cristo, hagamos una alianza, vamos a juntar tu oración, tu estilo de oración con mi manera de oración".
Yo creo que Jesús se reiría. Ya hubo unos Apóstoles que le salieron con esas: “Jesús, queremos sentarnos uno a su derecha y el otro a su izquierda" San Marcos 10,37,Cristo ¿ les dice? "¿Y el cáliz? ¿Podéis beber el cáliz que yo voy a beber?" San Marcos 10,38.
La unión con Cristo no está en los tronos, no está en las grandezas, en esas grandezas Cristo nos rebasa. Para ser mediador entre el Padre y nosotros, Jesucristo, nuestro Salvador, hizo puente entre sus Llagas y nuestras llagas; ahí sí somos igualitos. Entre las palabras de sabiduría de Cristo y las palabras torpes, incompletas e ignorantes de nosotros, hay mucha distancia; entre los milagros de Cristo y lo que ha sido nuestra vida, tal vez hay mucha distancia, pero entre las Llagas de nuestro Señor Jesucristo y las llagas nuestras, ahí sí que hay mucho parecido. Por esta razón, nuestro bendito Salvador Jesucristo quiere hacer un puente entrando por la humildad de nuestra vida. Por esta razón, nuestro Salvador Jesucristo quiere hacer un puente, entrando por la humildad de nuestra vida. Por esta razón, nuestro Señor Jesucristo busca lo más miserable en nosotros, lo más débil en nosotros, aquello en lo que temblamos, aquello en lo que no estamos seguros; por eso Cristo busca esa debilidad nuestra, porque ahí sí somos semejantes, ahí sí es posible el abrazo, ahí sí es posible el puente; por eso Jesucristo quiere y busca la humildad en nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario