El evangelio, como un eco y como una especie de respuesta a ese anhelo de paz y a ese anhelo de conocimiento del Señor, por eso el evangelio da un paso, un paso decisivo en la persona de Jesucristo: "Te doy gracias Señor, Dios del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los entendidos y se las has revelado a la gente humilde" San Lucas 10,21.
domingo, 30 de noviembre de 2014
Conocer
Conocer a Dios, saber quién es Él; saber que es justo para con todos, saber que es misericordioso; saber que es providente y generoso; saber que no somos resultado de un absurdo que nos ha arrojado a un camino sin sentido y sin salida; saber que no somos seres para la muerte simplemente; saber que los bienes Dios los ha dispuesto para todos; saber estas cosas, y no sólo saberlas intelectualmente, porque el pensamiento hebreo nunca habla de un saber en esos términos; saberlas en la vida, eso es lo que trae paz.
El evangelio, como un eco y como una especie de respuesta a ese anhelo de paz y a ese anhelo de conocimiento del Señor, por eso el evangelio da un paso, un paso decisivo en la persona de Jesucristo: "Te doy gracias Señor, Dios del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los entendidos y se las has revelado a la gente humilde" San Lucas 10,21.
El evangelio, como un eco y como una especie de respuesta a ese anhelo de paz y a ese anhelo de conocimiento del Señor, por eso el evangelio da un paso, un paso decisivo en la persona de Jesucristo: "Te doy gracias Señor, Dios del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los entendidos y se las has revelado a la gente humilde" San Lucas 10,21.
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