domingo, 9 de noviembre de 2014

SanPablo a Tito

Cristo es un gran maestro, y el sello de los grandes maestros es vivir lo que enseñan, lo que predican.
Jesús vivió sus enseñanzas, Jesús vivió el Evangelio que predicó, hasta el punto que podemos decir que Él es el Evangelio.
Ese es el bien que trae Cristo a nuestra vida,  dándonos ese bien que se resume en la palabra “gracia”, regalándonos ese bien, Nuestro Señor Jesucristo nos introduce en, una lógica que despierta la admiración, que despierta la alabanza, el amor y la gratitud, y esa lógica nueva se llama “amor”.
Cristo nos transporta a la lógica del amor, nos introduce en un lenguaje distinto donde recibimos no según la medida de lo que tenemos, sino según la medida de lo que necesitamos.  "Abre tu boca, y yo la saciaré" Salmo 81,11, nos decía allá por boca del salmista. Esta es la lógica nueva en la que Dios quiere introducirte, la lógica del amor, donde la medida para ti es la medida de tu necesidad, no la medida de tu mérito, ni la medida de tus bienes, ni la medida de tus conocimientos. Es la medida de tu necesidad.
Cuando llega ese amor a nosotros, cuando llega esa lógica a nosotros, algo fantástico sucede, algo maravilloso acontece. Sentimos un desbordamiento de gratitud, sentimos que Él es grande, que es santo, que es bello, se nos acaban las palabras para expresar lo que ha hecho por nosotros.
 Con esa fuerza nueva, con ese nuevo pensamiento, cuando nos encontramos con nuestros hermanos. Repetir, realizar con ellos lo que hemos aprendido de lo que Dios realizó con nosotros.
Si has experimentado amor, gracia, generosidad, poderosa generosidad y gracia en tu vida, ahora te toca a ti. Ahora eres tú, el que movido por su Maestro, movido por el regalo de tu Maestro haces otro tanto. Si nosotros intentamos cumplir este Evangelio sin haber recibido primero el regalo, no podemos.
Que el Señor en su misericordia, Él que nos ha acogidoel que nos ha llamado, nos abrace en su amor, nos dé su regalo y nos conceda, desde la alegría del regalo recibido, ser también nosotros regalo de amor y de gracia para que otras vidas se transformen, para que otras vidas cambien, para que otros también puedan decir: "El Señor, el único que podía hacerlo, lo hizo, y la gloria es para su Nombre".

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