lunes, 3 de noviembre de 2014

Obra

Roguemos la gracia del Espíritu Santo para mis palabras, para sus oídos, para nuestros corazones, de modo,que seamos merecedores de la gracia de Dios.
El cielo, sólo es blanco, sólo es resplandeciente, lo que ha pasado con la Sangre de Cristo; en el cielo sólo tiene brillo de gloria aquello que ha pasado por la noche de la Cruz, y por eso el rojo de esta Sangre brilla como blanco de gloria en el cielo.
El Apocalipsis contrasta con el Evangelio que nos dice:: "Esforzaos por entrar por la puerta estrecha" San Lucas 13,24.  San Lucas 13,23, y respondía Cristo: "Esforzaos por entrar en la puerta estrecha, porque muchos querrán entrar y no podrán" San Lucas 13,24.
Ese evangelio sugiere la idea de que son como muy poquitos los que atinan con el verdadero camino, pero la lectura que hemos escuchado del Apocalipsis, nos presenta una multitud que nadie podría contar. Cuando se piensa en la misericordia de Dios: "Carpa abierta, hay amplio espacio; con tanta piedad como tiene Dios, imposible, imposible.
Dios pueda hacer toda su obra. " Carta a los Hebreos 12,14.
Si no se puede ver a Dios sin santidad, si sólo los limpios de corazón pueden contemplarlo.

 


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