Unidos a la voluntad de Dios, de alguna manera superamos la perplejidad y descubrimos, incluso en esos cambios drásticos, una voluntad, descubrimos un plan, un plan que en cualquier circunstancia nos invita a mirar las cosas de esta tierra sólo como un paso, sólo como un camino, no como la casa nuestra. Nuestra casa se encuentra más allá, se encuentra precisamente en el amor de Dios, se encuentra precisamente en la comunión con Él. El que vive en esta tierra pegado a su voluntad y ya tiene su corazón unido al amor de Papá Dios, al plan de Papá Dios y a la comunión con Él, el que así vive y así espera morir, no tiene sorpresas ni perplejidades, sino que lleva su existencia con sencillez, y muere entregando con alegría la ofrenda de su propia vida.
Huixquilucan-Estado de México-Universidad Anáhuac del Norte.
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