La memoria es clave en la inteligencia. Esta memoria específica se puede aumentar mediante ejercicios, porque aumenta la corteza prefrontal, puedes aumentar también tu inteligencia. Obviamente, dentro de unos límites. Pero la memoria de trabajo se puede mejorar. El entrenamiento no es una técnica milagrosa. Si para mejorar el rendimiento. Por ejemplo: Jugar al ajedrez, resolver problemas de matemáticas y de lógica y filosofía.Todo lo que se trabaja. En la universidad se toman apuntes, los leen mil veces y luego los repiten. Si en vez de eso les hiciéramos cuatro preguntas que buscan la solución a un problema, esa es la manera de recordar y retener información semántica (memoria explícita), de contenidos (memoria ....), de comprensión (contrastando...) Solo razonando sobre lo leído es como se aprende, no copiando los mejores apuntes. Efectivamente. La relectura los mejores procedimientos que existen para aprender y formar memorias robustas, que es el que consiste en tratar de recordar y reconstruir,retroalimentar e introyectar el conocimiento que se va adquiriendo. El recuerdo es un proceso activo que no sólo sirve para evaluar lo aprendido, sino también para seguir aprendiendo. Más aún, el recuerdo sistemático puede ser una forma de aprendizaje superior incluso a la del aprendizaje original.
El Apóstol Tomás tenía una manera de convencerse. Él decía: "Si no meto el dedo en el agujero de los clavos y la mano en su costado, no creo" San Juan 20,25.
Él no estaba definitivamente cerrado a la fe, sino que le estaba poniendo condiciones a Dios. Como diciéndole a Dios: "Si tú quieres que yo crea, tienes que venir por este camino". Se le aparece el Señor Jesucristo a él y a todos, y le dice: "Trae tu dedo; aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en mi costado" San Juan 20,28. Tomás respondió: "Señor mío y Dios mío" San Juan 20,27.
Tomás no metió el dedo en el agujero de los clavos, no metió la mano en la herida del costado de Jesús. Pero tratemos de analizar un poco más profundamente este texto.
Jesús se le aparece y le interpela por el método, por la condición, por el camino que él había escogido. Tomás le había dicho a Dios: "Si tú quieres que yo crea, el camino es éste. Tienes que llegarme por este lado". Y Dios le llegó por otro lado.
Dios le llegó por un camino distinto. Tomás se rindió: "Señor mío y Dios mío" San Juan 20,28.
Esta explicación, mis amigos, no es un invento de mi cabeza. Tomás llevaba ya tiempo con Jesús, pero Tomás no era discípulo de Jesús. " "-Pues sí; no era discípulo de Jesús". Una vez, Jesús dijo que se iba a ir, y Tomás le dijo: "Bueno, y si no vamos, si no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a llegar? ¿Cuál es el camino?" San Juan 14,5.
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