sábado, 15 de noviembre de 2014

Construye


Recibir el amor de Dios y "el alma que estaba reseca, agostada, sin agua", como dice el Salmo 63 Salmo 63,1, empieza a beber el amor 33"Mi mandamiento es que os améis los unos a los otros como yo os he amado" San Juan 13,34; San juan 15,12. La pregunta no es simplemente: "¿Amaste?", sino: "¿Amaste como yo amé?"
Toda la Sangre de Jesús en la Cruz es una proclamación de obediencia amorosa a Dios y toda la Sangre de Jesús es una proclamación de su misericordia y compasión por nosotros.
En Jesucristo están unidos, están fundidos estos dos mandamientos. En Jesucristo aprendemos, que no se puede separar una espiritualidad que busque amar a Dios dando la espalda al prójimo. En Jesucristo aprendemos, que no es posible buscar la promoción humana olvidándose de la espiritualidad, de la mística, del amor de Dios, de los sacramentos, de la Palabra.
Aquí cabe también lo que dijo Jesús sobre el matrimonio: "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" San Mateo 19,6. Así como en Jesucristo, en santo matrimonio estuvieron la naturaleza humana y la naturaleza divina, en Jesucristo, en santo matrimonio, están el pleno y perfecto amor a Dios y el inmenso, inagotable amor al hombre.
Primero nos sana, pero luego, el amor nos construye. Nos construye y nos constituye hasta un punto en el que llegamos a ser capaces de amar. Empezamos nosotros, por tanto, también a amar. ¿A amar a quién? A amar al que nos amó primero.
Así como un bebé. Un bebé tal vez no comete grandes pecados, pero un bebé sigue este proceso. El bebé vive para sí mismo. Al principio, sólo le interesa su hambre, su cansancio, su sueño, su comodidad. Mas, recibe amor, recibe amor de la mamá. Y es tanto el amor que recibe de la mamá, que ama a la mamá
 Después, viene el tercer paso. Brota un amor de gratitud hacia Dios. Brota un amor de alegría, de confianza hacia Él. Surge más tarde un cuarto paso. Ya Dios me sanó, me perdonó, me liberó. Ya Dios me construyó, me hizo capaz de descubrir un poco esa hermosura de obra que Él ha querido hacer conmigo.
Ya Dios despertó en mí la capacidad, incluso para amarlo a Él, para decirle: "¡Jesús, te amo! ¡Señor, te amo!" Damos un paso más, y el paso más, es donde aparece el amor del prójimo. Si yo amo a una persona, quiero hacerla feliz, quiero complacerla, quiero responder, quiero llegar a éso que desea realizar esa persona. Si yo quiero a mi amigo y mi amigo está trabajando en un proyecto, pues quiero ayudarle en su proyecto. Si yo amo a mi amigo y mi amigo está haciendo una obra, quiero ayudar en esa obra. Yo quiero que a mi amigo le salgan las cosas bien.
Y aquí es donde Dios le dice a Santa Catalina de Siena: "Tú, a mí, no me puedes amar como yo te amo, pues yo te amo a ti gratuitamente, sin recibir nada de ti. A mí no me puedes amar así. Pero, tú, sí puedes amar a los que yo amo como yo te amo a ti. Los puedes amar sin retribución." Él nos amó primero" 1 Juan 4,10. ¿Puede alguna persona amar a Dios sin retribución? ¡Es imposible! De Dios recibimos todo, el ser, el perdón, Él, el amor mismo. Yo no puedo decir que amo a Dios sin retribución, porque es tanto lo que Él ya me ha dado primero, que no puedo decir que lo amo sin ninguna retribución.
No puedo decir que lo amo sin esperar nada, porque es tanto lo que Él me da en sus promesas, que es imposible negar esas promesas para decir: "Yo no espero nada". No puedo amar sin retribución tratándose de Dios.  "
Pero, como amo el proyecto de Dios y como sé que el plan de Dios es la salvación del mundo, entonces amo en el nombre de Dios y en razón de Dios, a mi prójimo. Así es como se unen estos dos mandamientos.
¡Que venga a nosotros el Espíritu Santo, ese Espíritu que colmó completamente el Corazón de Jesús y se derramó con abundancia en el ministerio de Cristo!
¡Que ese Espíritu nos haga capaces de unir en un sólo latido, en un sólo palpitar, el amor de Dios y el amor del prójimo! . "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" San Mateo 22,39, y así entendemos lo que significa "como a ti mismo": entonces, “ponte en el lugar del otro”, “acuérdate lo que eras tú”, “mira lo que te podría suceder”, “la vida da muchas vueltas”.   Estas cosas no se pueden quedar únicamente en la teoría, no se pueden quedar como enseñanzas abstractas, estas cosas tienen que vivenciarse.





No hay comentarios:

Publicar un comentario