domingo, 14 de septiembre de 2014

Encargo

Evangelizar es una tarea, que es un encargo, incluso un encargo penoso: "No tengo más remedio" 1 Corintios 9,16, esa expresión la dice uno cuando le llega una tarea de la que no hay escapatoria, un mal que no puede eludir: "No tengo más remedio, me tocó evangelizar" 1 Corintios 9,16.
"Si yo lo hiciera por mi propio gusto, esa sería mi paga" 1 Corintios 9,17, entonces no es el gusto, y antes ha dicho: "El hecho de predicar no es para mí motivo de soberbia" 1 Corintios 9,16.
El Evangelio no es motivo, ni de soberbia ni de gusto. Uno se ensoberbece de los logros de uno, o de las riquezas de uno, o de los éxitos de uno, o cosas parecidas; y uno siente gusto en aquello que le halaga, o en aquello que satisface sus sentidos, o cosas parecidas.
¿Qué clase de fuerza es la del Evangelio? ¿Cómo es una buena noticia? ¿Y qué es esto de evangelizador? Dice el Apóstol: "Lo hago a pesar mío, porque me han encargado el oficio" 1 Corintios 9,17. Yo veo aquí una plena justificación a ese esquema de evangelización de tareas, proyectos, programas, ministerios.
¿Qué es un ministerio, un programa, un proyecto, una tarea de evangelización? Es un oficio que se le encarga a una persona, y luego pregunta el Apóstol: "¿Y cuál es la paga? La paga es dar a conocer el Evangelio anunciándolo de balde" 1 Corintios 9,18.
Además no es fácil, porque si fuera una tarea fácil, entonces diría uno: "Bueno,  no es para que le guste, es gratis, pero además le va a costar trabajo, porque dice, mire: "En las carreras del estadio todos corren. Corred, de modo que lo consigáis" 1 Corintios 9,24.
"Los atletas se privan de todo" 1 Corintios 9,25. "Así también yo corro, sometiendo mi propio cuerpo, no sea que, habiendo predicado a otros, yo quede descalificado" 1 Corintios 9,27. ¿Por qué el Evangelio se ha vuelto tan importante en nuestras vidas? Esa es una pregunta que tenemos que hacernos. Cuando uno llega a esto, uno es un evangelizador; si le falta una de esas características, uno no es un evangelizador.
La grandeza de la misión del evangelizador, empezando por Nuestro Señor Jesucristo, es que se vea que es por puro amor; la grandeza del evangelizador, la perfección del evangelizador es que no se le encuentre ninguna razón, que no aparezca por qué evangeliza.
 Predica con toda pureza y con toda generosidad el amor de Dios. ¿Qué es un evangelizador? Un evangelizador es aquel que manifiesta, con su vida, ese amor.
Entonces, llegar a la perfección en el servicio al Evangelio, es vivir de tal manera, que el que lo conozca a uno tenga que decir: "Uuy, tiene que ser por Dios que lo está haciendo, tiene que ser por amor a Dios, porque es que no veo por qué más lo está haciendo".
Es lo mismo que encontrarse con la Cruz de Cristo: ¿Por qué? Cuando se llega ahí, entonces uno dice: " Tiene que ser porque ama mucho, punto. Porque eso es una locura", pero es una locura para el bien, el Evangelio es una locura para el bien.
Esto es una maravilla de evangelizador, este es un evangelizador, esto es ser un apóstol: obrar de tal manera, que la persona que nos conozca tenga que decir: "Dios existe, el amor existe, esta persona está haciendo eso por amor, sólo por amor. Es increíble que esa persona se gaste así, eso tiene que ser por amor, tiene que ser que ama muchísimo a Dios".
O sea que al evangelizador le toca hacer dos tareas: una es, lo que le pasó a Jeremías, una es devastar y otra es construir. La labor de devastar es quitarle a la gente cualquier escondrijo.

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