domingo, 21 de septiembre de 2014

Maestro

 
Nosotros llamamos a Cristo El Divino Maestro", y con toda razón, porque no hay otro como Él, no sólo por la calidad de la enseñanza, no sólo por su contenido, sino también porque en su estilo, en su forma Jesús nos enseña a afrontar circunstancias difíciles. Esas frases que Él utiliza como: “Los primeros serán los últimos, los últimos los primeros” San Mateo 20,16, esas son frases que pertenecen a una estrategia pedagógica muy clara, son frases que uno las oye y se le quedan, es una manera de llegar, de tocar el corazón, de tocar la memoria de la gente.
El hecho de utilizar parábolas, esas narraciones cortas, esos cuentos que dice Jesús, son una estrategia pedagógica, un método pedagógico excelente, porque las narraciones son mucho más fáciles de recordar que teorías un poco más abstractas, ideas un poco mas sueltas.
"Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros" San Mateo 20,16, ¿por qué dice Jesús esto? Pues porque en la sociedad de su tiempo había algunos que se consideraban primeros, consideraban que iban delante de los demás; y había otros que se consideraban últimos, o eran considerados últimos.
Cuando Jesús decía esta frase: “Muchos de los primeros serán los últimos” San Mateo 20,16, esa frase no sonaba en abstracto, esa frase era una dinamita, era una bomba, porque era Jesús diciendo: “Toda esta gente que cree que está muy bien, en el fondo vale poco y en el fondo cuenta poco, y en la mirada de Dios no son los que ellos creen que son.
Bueno, ¿y quiénes eran los últimos? Cuando Jesús habla de los últimos, los últimos eran, por supuesto, los que estaban más cerca de Jesús en el Evangelio.
Los niños eran vistos como los últimos, ahora que tenemos aquí este acompañamiento de inopinados de algunos niños de varias lenguas. Los niños eran vistos como los últimos, porque en esa sociedad tan difícil, lo que cuenta es el que pueda trabajar, el que pueda producir, eso es lo que cuenta; y el que no puede trabajar, el que no puede producir, entonces es una carga, es un gasto. Entonces para los niños, pues, lo único que vale es que son carga, que son pesados, que son estorbo.
Están entre los últimos los pecadores, por supuesto, y los pecadores estaban tipificados en dos: los cobradores de impuestos, que se llamaban los publicanos, y, por supuesto, las pecadoras públicas, las prostitutas, y recordamos lo que Jesús dijo sobre esas personas: "Las prostitutas y los publicanos van delante de ustedes en el Reino de Dios", es la misma frase que hemos oído hoy: “Los últimos van a ser los primeros” San Mateo 20,16, porque esos eran los últimos. ,
Las mujeres eran consideradas entre las últimas en esta sociedad en la que vivió Jesús, por ejemplo, el testimonio de una mujer no era recibido, el testimonio de un hombre valía lo que el testimonio de dos mujeres, creo que esto lo hemos comentado en alguna otra ocasión.
Todos estos ejemplos, mis hermanos, es para que veamos esas dos cosas:  esa habilidad, esa capacidad pedagógica de Cristo que nos regala esta clase de frases que se le quedan a uno en la mente, en el corazón; y  para que veamos cómo Él no sólo predicó esto sino que lo puso en práctica.
Así que Jesús no estaba solamente diciendo una frase inteligente y que queda en la mente, Jesús estaba mostrando algo de la esencia del Evangelio aquí, algo que Él practicó a lo largo de todo su ministerio, incluso algo que queda en los comienzos de la Iglesia, como se nota por el testimonio de María Magdalena.
Dios finalmente el que triunfa, es finalmente su gracia la que gana, el gran mensaje del Evangelio es ese, que la salvación no es un pulso, a ver quién tiene más fuerza o quien tiene más riqueza, quien es más bonito, quien es más simpático.
La salvación finalmente es regalo, la salvación finalmente es don, es puro don que recibimos, y cuanto más digno se cree uno de ese don, menos ojos y oídos tiene para entender que sí es un don. En cambio, cuanto más reconoce uno la propia necesidad, más se prepara uno para recibir un don más grande, lo dice también el Apóstol Pedro: "El Señor prepara sus dones para los humildes, despacha vacíos a los soberbios"; lo dice la Virgen María también en su Cántico: San Lucas 1,53.

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