domingo, 14 de junio de 2015

Místicos

Nos enseñan los grandes doctores místicos, los grandes santos que son referencia para todos nosotros, nos enseñan que hay una purificación fuerte, dura, que es como esos cielos de bronce de los que habla el libro del Deuteronomio.
Sara, había perdido toda esperanza de felicidad, deseaba matrimonio, y el número siete indica en la Biblia totalidad; siete veces fracasó en el matrimonio, es decir, fracaso total, y encima la humillación de una criada, tres días y tres noches sin comer ni beber, tres días y tres noches de silencio de Dios, tres días y tres noches de soledad y de purificación.
El número tres también es simbólico en la Biblia, el número indica el período para que se resuelva una situación. "Llegaron al mismo tiempo las oraciones de los dos a la presencia gloriosa del Dios Altísimo, y Él envió a su Santo Ángel Rafael a curar a los dos" Tobías 16,17.
¡Qué bello cuando al fin empieza a amanecer después de la larga espera! ¡Qué bello si el alma sabe sostenerse sola, con frío, desnuda, desposeída, despojada de todo! ¡Qué bello!  Porque en ese momento estamos amando a Dios sólo porque es Dios, no por lo que nos da. En ese amor tan puro que nace ahí, en ese amor tan puro queda una lamparita, que es la que anuncia la llegada de la respuesta divina. Dios, que nos ha otorgado la gracia de creer en Él, nos conduzca, según su providencia, a madurar en la fe.

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