De modo, en fin, que todo lo que sucede nosotros lo recibamos de las manos de Dios como ese gan "marcapasos", que con la acción del Espíritu, le da el ritmo a nuestra vida.
Propósito: de hoy en adelante, voy a mirar, las adversidades o prosperidades, los fracasos o los éxitos, ya no como mis frustraciones, o mis grandes triunfos, sino voy a tratar de mirar, con la unción del Espíritu, cada cosa que me pasa como el ritmo que Dios le va dando a mi vida.
Para que no se detenga, para que avance, para que yo siga siendo ese peregrino que va por el camino que Él me marca, hasta llegar a la Casa del Padre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario