sábado, 27 de junio de 2015

Saber

Cada uno de nosotros sabe de qué tiene que ser curado. Cada uno de nosotros, si no lo sabe, pues, sepa entonces, que en primer lugar tiene que ser curado de la ceguera, porque no está viendo de qué tiene que ser sanado.
Si alguien no encuentra de qué necesite ser curado, entonces ruegue sanación para su ceguera. Y si ya sabe de qué necesita ser sanado, imite la humildad, la fe, la perseverancia, incluso la alabanza que lleva esta súplica.
Porque, en efecto, la gloria fue para Dios en este milagro, el beneficio para este hombre, y el testimonio para todos. Así nos lo conceda el Señor.
¡Que venga ese Espíritu! Que nosotros podamos decir en esta Eucaristía: "Señor, si quieres, puedes sanarme. Si quieres, puedes limpiarme".

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