Si alguien no encuentra de qué necesite ser curado, entonces ruegue sanación para su ceguera. Y si ya sabe de qué necesita ser sanado, imite la humildad, la fe, la perseverancia, incluso la alabanza que lleva esta súplica.
Porque, en efecto, la gloria fue para Dios en este milagro, el beneficio para este hombre, y el testimonio para todos. Así nos lo conceda el Señor.
¡Que venga ese Espíritu! Que nosotros podamos decir en esta Eucaristía: "Señor, si quieres, puedes sanarme. Si quieres, puedes limpiarme".
No hay comentarios:
Publicar un comentario