Jesús no oculta este aspecto de su enseñanza: "El que quiera salvar la vida, -dice-, la perderá" San Mateo 10,39; el que no quiera perder nada, termina perdiéndolo todo.
"El que pierda su vida" San Mateo 10,39, dice Cristo. Tenemos que dejar todas las cosas para buscar al que es Hacedor y Restaurador de todas las cosas. Jesús completa la enseñanza de los Profetas, o mejor, la lleva a plenitud.
El Profeta nos ha enseñado que el pecador es víctima de su pecado; Cristo nos enseña que con su gracia, ya no tenemos que buscar enemigos ni competidores afuera de nosotros, sino que el gran drama se vivirá dentro de nosotros.
Nínive logra redimirse a sí mismo. Las palabras de Cristo son una invitación a acoger la gracia de Dios, una invitación a sabernos, también nosotros, víctimas .
Cristo no nos da este lenguaje para que nos extrañemos de nuestro pasado, sino para que con su gracia nos abramos a un futuro, en el cual, en cierto modo, lo dejamos todo, pero en el cual, ciertamente, ganamos todo con Él. Bendito sea su Santísimo Nombre, bendita sea la gracia de su Espíritu.
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