viernes, 17 de enero de 2014
Expresiòn
Así lo realice Dios por su bondad. A Él alabanza por los siglos.
e Dios que camina y transmite la fe.
Seguir a Cristo es entrar en la multitud de los cristianos. ¡Qué hacemos!
El corazón humano es tan retorcido, que es capaz incluso de imaginar esos absurdos: "Rico seguir a Jesús. ¡Ah! Pero, qué pereza con esas chichoneras que se forman en el seguimiento de Cristo". "Hermoso seguir a Jesucristo, pero realmente con esos acompañantes...".
Quisiéramos seguir sólo a Jesucristo. Pero no caemos en cuenta, que seguir a Cristo es tener las mismas actitudes de Cristo. Y si Él tiene esas actitudes para con nosotros, pues estamos nosotros llamados, si es que lo estamos siguiendo, a tener esas actitudes con aquellos con los que Él las tiene.
Seguir a Jesús es hacernos partícipes de su manera de amar. Seguir a Jesús es hacernos partícipes de su manera de servir, de su manera de perdonar, de su manera de sanar. Seguir a Jesús,es participar de su destino, es darle autorización a Cristo para que nos pase a nosotros lo que le pasa a Cristo.
Recibir el Cuerpo de Cristo, vamos a recibir el amor de Cristo en su máxima expresión. ¡En su máxima expresión! No hay otra más perfecta sobre la tierra. Para buscar una más perfecta, hay que morir, hay que ir a los Cielos. Vamos a recibir la máxima expresión del amor de Cristo, este Cristo que dijo, que había venido a llamar a pecadores y enfermos.
Dispuestos a recibir ese amor, y a dejar que ese amor pase a través de nosotros, hasta llegar al enemigo que nos cae mal, al que nos ha traicionado, nos ha robado, nos ha engañado.
Darle permiso a Cristo, para que Él, a través de nosotros, haga lo que Él sabe hacer."Dios le ayuda". Se necesita "Dios la ayuda" para bendecir a esta persona, para perdonar a esta persona, para orar por esta persona.
Nosotros vamos a recibir el amor de Cristo, y sólo fijándonos en ese amor, sólo confiando en ese amor, le diremos a Jesús: "Tú, tú y sólo tú puedes, tomando mi ser, adueñándote de mí".
"Te entrego mi voluntad. Tú puedes hacerlo, tú puedes hacer tu obra de amor y de misericordia para con los demás. Yo no puedo repetir lo que tú hiciste, pero sí puedo darte permiso, darte mi autorización, mi corazón y mi voluntad, para que tú hagas en mí, lo que tú sabes hacer".
Ese es el sentido de la Comunión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario