lunes, 27 de enero de 2014

Hermano

Bueno, tu enemigo es ahora tu hermano, esa palabra "hermano", reconocer al hermano, en el que había sido enemigo.
Qué gran milagro la conversión de Pablo, pero qué gran milagro que obrara el Espíritu en la docilidad de Ananías, hasta llegar a llamar hermano al que era enemigo.
Ananías llama a Pablo “hermano” Hechos de los Apóstoles 22,13. Ananías,  la docilidad del Espíritu, y lo segundo la humildad: “hermano" Hechos de los Apóstoles 22,13.
"El Señor Jesús que se te apareció por el camino, me ha enviado para que recobres la vista" Hechos de los Apóstoles 9,17.
¡Qué cosa tan maravillosa eso que le dice Ananías!: “El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo, porque vas a ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oido” Hechos de los Apóstoles 22,13.
Ananías: “El Señor te eligió, no pierdas tiempo, brilla; te llamó, ve y brilla” Hechos de los Apóstoles 22,16, ¡cosa maravillosa!, y desapareció.
 Ese tamaño de amor, es el amor que verdaderamente pone a Dios primero: “Eres tú quien va a brillar”.
 Juan Bautista cuando le dicen: "oye, mira, el que tú bautizaste, fíjate que está bautizando también, ¿y ahora que vamos a hacer?", y dice Juan: “Nadie toma nada si no le viene de lo alto", "Dios tiene que crecer y yo tengo que disminuir", y añadió: "Y ahora mi gozo es completo".
Profeta y que va a brillar por los siglos, Juan ante el Profeta que nace, y dice: "que yo tengo que disminuir" San Juan 3,30, ¡eso es muy grande!
Y le dice Jonatán a David: “Mira, reina tú, y yo voy en segundo” 1 Samuel 23,17, y Jonatan era el heredero, y el heredero le dice al amigo: “Reina tú y yo voy en segundo” 1 Samuel 23,17. ¡Eso es virtud, eso es grandeza, eso es un llamado hermoso, ese es un llamado santo en Dios!
Pidamos al Señor, primero: que nos abra a sus inspiraciones inmediatas y a sus acciones mediadas, y segundo: pidamos al Señor que nos colme de su Espíritu Santo para saber reconocer la obra de Dios en ese otro que tiene mi mismo camino, que si crece me va a disminuir y si brilla me va a opacar; ayudar a descubrir esa vocación.
Bueno, yo no puedo dejar de mencionar un caso en la Orden Dominicana, el de san Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino. Bueno, San Alberto brillaba y tuvo de alumno a Santo Tomás.
Y ustedes saben que de Santo Tomás se burlaban, le llamaban el "buey mudo", y San Alberto, el gran profesor de París y de Colonia, dice: "A usted le llaman el "buey mudo", pero cuando usted empiece a mugir, su voz se oirá en todas partes".
Lo mismo de Juan Bautista, lo mismo de Jonatán y lo mismo de Ananías. ¿A quien podía opacar Tomas? A Alberto, y de hecho, Santo Tomás de Aquino es muchísimo mas conocido que San Alberto, pero San Alberto ayudó a construir la vocación que lo iba a opacar a él, ¡esa es gente grande!
Un amor tan grande ahí en la persona que es capaz de reconocer: “no, es que primero es el plan de Dios; esto no es que yo o que tú, primero; el plan de Dios, y el plan de Dios está contigo, eres tú. Como dijo Jonatán: “reina tú yo voy de segundo” 1 Samuel 23,17.

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