lunes, 13 de enero de 2014

Niéguese

En el nuevo testamento nos encontramos con las palabras de Jesucristo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lc.9, 23). Esta frase de Jesucristo nos habla de tres etapas. En la primera el alma debe abnegarse, renunciar a su mundo para poder segur a Cristo. Después de esta renuncia el alma como que está más abierta a seguir a Cristo, seguimiento que viene siempre identificado con tomar la Cruz y que requiere ya no sólo negarse, sino ejercitar una acción positiva, el ejercicio de las virtudes o de aquellas virtudes más características del alma. Viene después el resultado delseguimiento, es decir la unión. El alma consagrada tiende siempre a esta unión, a través de un amor más fiel, más puro, más íntimo. "La razón demuestra la legitimidad de esta distinción. Puesto que la perfección consiste esencialmente en el amor de Dios, habrá tantos grados de perfección cuantos grados de amor". El amor tiende a la perfección, es decir a hacer uno con el amado, de forma que no haya división entre el querer del amado y el querer del amante. El alma que se lanza enel seguimiento de Cristo lo hace para llegar a ser uno con el Amado. Para llegar a esta unicidad, es necesario que el alma se despoje de sí misma. Comienza por tanto una primera etapa que es la etapa purificativa, en dónde el alma debe limpiarse de sus faltas pasadas y así preservarla de las venideras. El alma lucha por adquirir la pureza del corazón para ver a Dios. Para adquirir esta pureza de corazón, el alma debe luchar en forma enérgica y constante contra las malas inclinaciones que la arrastran al pecado y debe poner enpráctica diversos actos que la acercan a Dios, como pueden ser la oración, la meditación lo los ejercicos de piedad necesarios para limpiar el alma y estar en disposición de seguir a Cristo.

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