lunes, 31 de marzo de 2014

Historia

Acuérdense de la historia de Jacob y de Esaú. Esaú había vendido su derecho de nacimiento por un plato de lentejas. Cuando Isaac se hizo viejo, Rebecca quiso conseguir la bendición paternal para su hijo Jacob. Isaac se había vuelto ciego. Rebecca vistió a su hijo Jacob con la ropa de su hermano y Jacob obtuvo la bendición. Rebecca es la figura de la Virgen María.

La Virgen María que nos ama a cada uno como a Rebeca amaba a Jacob, nos reviste con la ropa de su hijo mayor, Jesucristo. La Virgen María no es la fuente de la gracia de Dios, sino su corazón todo puro, todo ardiente del amor de Dios, todo unido al corazón

 del Cristo desea nuestra salvación, y suplica a su Hijo Jesucristo que nos vista del « manto de la salvación », la gracia de Dios. Por eso, como San Juan, podemos acoger a María en nuestra casa, será para nosotros una madre todavía mejor que Rebecca para  Jacob.

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