lunes, 24 de marzo de 2014

Libero

San Pablo nos dice que: "Dios nos liberó de la esclavitud de la ley" Carta a los Gálatas 5,1
Cristo muestra, en el texto del evangelio,en su mensaje no es derrocar la Ley de Moisés, no es destruir la Ley de Moisés, Cristo dice: "Se trata de dar plenitud a la Ley de Moisés" San Mateo 5,17, y la plenitud consiste en que no nos quedemos haciendo lo que Dios quiere, sino que primero queramos lo que Dios quiere.
La verdadera libertad está en seguir la Ley de Dios, pero no por temor, sino por que nuestro corazón ha aprendido a sentir, a amar en la mima dirección del corazón de Dios.
Es la libertad, es el verdadero comienzo de la libertad cristiana. San Pablo  en la Carta a los Gálatas: "Para ser libres, nos libertó Jesucristo" Carta a los Gálatas 5,1.
Nosotros tenemos una promesa, un anuncio de libertad.  Santiago nos dice en su Carta: "El que se concentra en el estudio de la Ley perfecta, la que hace libre" Santiago 1,25. San Pablo: "Subiendo la altura, llevó cautivos" Carta a los Efesios 4,8. Vino Cristo solo, nos enseña San Agustín, pero no se fue solo.
La Encarnación es el comienzo de una aventura de amor, de gracia, de poder, de sabiduría; y nosotros estamos en esa aventura, porque Cristo que vino solo del Padre, no vuelve solo al Padre, sino que vuelve con todos nosotros.
En ese sentido, apreciaremos más el don de la Encarnación, cuanto más unidos estemos en Cristo en su retorno al Padre. El que no acompaña a Cristo de vuelta al Padre, no tiene mucho que decir de la llegada de Cristo que viene del Padre.
Sólo unidos a Cristo que retorna al Padre, entendemos por qué el Padre envió a su hijo. "Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad" Carta a los Hebreos 10,7, dice Cristo.
 Esa voluntad, ¿cuál es? Nuestra salvación, esto es lo que decimos en el Credo Niceno-Constantinopolitano: "Por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo y se hizo hombre".
Nosotros, nuestra salvación, nuestra liberación, esa es la razón de la Encarnación, esa es la voluntad del Padre, esa es la obediencia del Hijo, ese es el motivo de ese despliegue único, singular e irrepetible del Espíritu Santo, según las palabras que el Ángel le dijo a la Virgen: "El Espíritu vendrá sobre ti, la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra" San Lucas 1,35

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