lunes, 31 de marzo de 2014

Marcos 2,27

En los ojos de Cristo, Dios nos mira, y con los ojos de Cristo nosotros miramos a Dios. No es casualidad que para justificar su aparente libertad o su aparente abuso de autoridad, Jesucristo apele a esa libertad de David.
Poco a poco la lectura nos van a ayudar a ver un paralelo entre David, ese rey ideal del Antiguo Testamento, ese rey en el que el pueblo de Israel pudo experimentar tan cerca como le fue posible, lo que es el reinado de Dios sobre esta tierra. Paralelo, entre ese rey, y el reinado de Dios, que Jesucristo promulga con su palabra, inaugura con su libertad soberana, “No se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre” San Marcos 2,27. 

 Lo mejor del reinado de Dios es devolver al ser humano la libertad sobre sí mismo y sobre sus propias instituciones; no viene Dios a reinar para que seamos aplastados por nada.Viene Dios a reinar para ser el Único que es, y està.está

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