jueves, 22 de mayo de 2014

Cristiano

El ideal de la vida cristiana,es un ideal que supone que se pueda contar con nosotros, que no se va a mover, que no se va a fracturar, que no se va a quejar, más de la cuenta, por lo menos, que permanece, que está ahí, que no se quiebra, que no se rompe, que no se agrieta.  IPedro 2,4-9
Las nuevas relaciones de interdependencia entre hombres y pueblos, que son, de hecho, formas de solidaridad, deben transformarse en relaciones que tiendan hacia una verdadera y propia solidaridad ético-social, que es la exigencia moral ínsita en todas las relaciones humanas. La solidaridad se presenta, por tanto, bajo dos aspectos complementarios: como principio social 415 y como virtud moral.416
La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las instituciones, según el cual las « estructuras de pecado »,que dominan las relaciones entre las personas y los pueblos, deben ser superadas y transformadas en estructuras de solidaridad, mediante la creación o la oportuna modificación de leyes, reglas de mercado, ordenamientos.



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