"La red, la trampa se rompió y escapamos" Salmo 123,7. Es muy lindo sentir eso, que Dios rompe redes. Redes pegajosas, redes estrechas, pesadas, terrible de Satanás, son rotas por Dios. Y uno sale como un pájaro de la trampa del cazador; o sea que Dios lo hace en favor de nosotros.
También comprender que cuando el Espíritu Santo está con nosotros, nosotros de alguna manera tenemos también esa capacidad para no temer y para anunciar, aún en medio de las tribulaciones, anunciar, no es sólo que nosotros seamos liberados, sino que anunciemos libertad y liberación y paz a los demás.
Percibir lo que hace el Espíritu santo, una de las muchas obras que hace el Espíritu Santo en nosotros. El Espíritu Santo nos hace ágiles. Tan ágil hizo a Felipe, que no se le veían ni los pies, lo hacía como volar.
Tan rápido, tan ágil hizo a Felipe, que no se le veían ni los pies.
Dios sí quiere que seamos ágiles, que nosotros tengamos, como decía por boca de Isaías, "alas de águila" Isaías 40,31.
Que seamos ágiles y volemos, que nos nos dejemos enredar por las cosas de esta tierra ni por los problemas. Que seamos ágiles, que volemos pronto a obedecerle. Esto es ser como Ángeles. La descripción más parecida a un Ángel, en carne humana, es Felipe, que cumple una misión de anunciar noticias de Dios, superando incluso el espacio mismo.
Que el espíritu Santo nos haga ágiles, ágiles; no nos dejemos enredar. Enredar es quedar en una red. No nos dejemos enredar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario