jueves, 8 de mayo de 2014

Intensidad

La religión es ayudar al ser humano  a ser lo que tiene que ser. La que siembra
la fe, sin duda como nadie, es la madre. La mujer que vive una vida interior
está más serena, más centrada y se nota a través
de la intensidad de su Mirada, de el sentimiento que se trasmite con el trato
respetuoso a cada hijo. Esto hace que ellos vayan adquiriendo la certeza de
saberse amados, de sentirse únicos y dignos. Educar de la mano con Dios
hace que no sea necesario explicarle al niño cuando llegue a cierta edad
que Dios existe y que es su Padre, sino, es interiorizar en ese niño
a través de la entrega diaria de mi "yo" hacia el "tú"
como un día descubrirla y entenderá que su valor es único
e irrepetible pues su rango pertenece a otra categoría. La que nos da
el ser hijos suyos, detenerse e interiorizar cada tarea que la vida nos pide es maravilloso.
La mujer tiene una especial y misteriosa capacidad (que no suele encontrarse
fácilmente en los varones) para recogerse, para ver dentro de ella misma
y así escuchar a Dios. Si somos madres, es importante que escojamos un
momento del día en un lugar "nuestro" para meditar sobre el
rol que estamos desempeñando como madres en la vida de nuestros hijos,
siempre con el objeto de mejorar para poder perfeccionarlos a ellos. Estaremos
entonces educando, tomadas de la mano, con Dios, Nuestro Padre y Maestroespiritual y por lo tanto màs allà de uno mismo.



 




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