Todos(as) nos acercamos a Jesús en una primera manera: los primeros pasos que solemos dar en nuestro camino hacia Dios
Jesús dijo: "Ustedes me buscan porque prefieren el alimento, pero ese es el alimento que acaba; trabajen por el alimento que no acaba" San Juan 6,26-27. Y se establece un diálogo interesantísimo porque la gente dice: "Bueno, ¿cuál es el trabajo que Dios quiere que hagamos entonces?" San Juan 6,28, como indicando: "Pues el trabajo que se supone que uno tiene que hacer es el trabajo de poner pan sobre la mesa, es el trabajo que lleva a que uno tenga qué comer y con qué vestirse".
Pero Jesús les dice: "No, el verdadero trabajo es abrirse a la obra de Dios; el verdadero trabajo es dejar trabajar a Dios; el verdadero trabajo es aprender que yo y tú somos la obra de Dios".
Ese verdadero trabajo que le da permiso a Dios para que haga su obra significa la entrada de Aquel a quien Dios ha enviado, es decir, a su Hijo Jesucristo; el verdadero trabajo es acoger y recibir a Jesucristo con todas sus consecuencias, con todo el amor que tenemos. ése que Cristo nos da, esa oferta, ese regalo que Cristo nos otorga no es otra cosa sino el Pan con el que Dios nos alimenta para que nosotros podamos tener la vida nueva, para que nosotros podamos obrar de manera nueva, para que nosotros podamos pensar de manera nueva. eso es lo que nos da Jesucristo.
Recibamos entonces este Pan del Cielo; lo tenemos de un modo singular, de un modo único, de un modo perfectísimo en la Eucaristía, hasta el punto que no tenemos una presencia más densa y más perfecta de Jesús si no es ya la contemplación en el cielo.
Que el Pan Eucarístico nos recuerde en dónde está el verdadero don, y que nuestros ojos se preparen para comulgar con Dios en la gloria del cielo.
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