miércoles, 28 de mayo de 2014

Getsemanì

Iglesia de Getsemanì en Jerusalèn se arrodilló para rezar ante la roca en donde oró y de este lugar nació la Iglesia para renovar la faz de la tierra, con el Espíritu Santo y los Apóstoles, “el Cenáculo nos recuerda el servicio, el lavatorio de los pies, que Jesús realizó, como ejemplo para sus discípulos. Lavarse los pies los unos a los otros significa acogerse, aceptarse, amarse, servirse mutuamente. Quiere decir servir al pobre, al enfermo, al excluido”.
“El Cenáculo nos recuerda, con la Eucaristía, el sacrificio. En cada celebración eucarística, Jesús se ofrece por nosotros al Padre, para que también nosotros podamos unirnos a Él, ofreciendo a Dios nuestra vida, nuestro trabajo, nuestras alegrías y nuestras penas…, ofrecer todo en sacrificio espiritual”.
“El Cenáculo nos recuerda la amistad. ‘Ya no les llamo siervos dijo Jesús a los Doce-… a ustedes les llamo amigos’. El Señor nos hace sus amigos, nos confía la voluntad del Padre y se nos da Él mismo. Ésta es la experiencia más hermosa del cristiano, y especialmente del sacerdote: hacerse amigo del Señor Jesús”.

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