jueves, 22 de mayo de 2014

Permanece

Jesús permanece en el Padre, el Padre permanece en Jesús; el que cree en Jesús permanece en Jesús y Jesús permanece en él; esto tiene una consecuencia para las obras: el Padre permanece en Jesús y hace sus obras en Jesús; Jesús permanece en el que cree en Él y hace sus obras en aquel que permanece en Él.
Felipe le ha dicho a Jesús: "Muéstranos al Padre" San Juan 14,8, y Jesús dice: "Quien me conoce, quien me ha visto, ha visto al Padre” San Juan 14,9. De manera que este permanecer llega casi a reemplazar el ser.
EL verbo permanecer indica en San Juan una unión tan íntima, tan completa que hace prácticamente que se fundan los seres.
Como Jesús permanece en el Padre y el Padre en Él, el que ve a Jesús ve al Padre; y las obras que hace Jesús son de Jesús, pero son las obras del Padre; de igual manera, cuando el creyente permanece en Jesús, el que ve al creyente ve a Jesús, y las obras del creyente son las obras de Jesús.
Por eso dice el Señor Jesucristo con esa frase tan audaz: “El que cree en mí, hará las obras que yo hago, y aún mayores” San Juan 14,12. Explicaciones: "Yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré" San Juan 14,12-13. Entonces, ¿quién hace las obras, el creyente o Jesús?
"Hará las obras que yo hago y aún mayores" San Juan 14,12, ahí actúa el creyente, pero cuando dice: "Lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré" San Juan 14,13
Este es un verbo que no tiene que ser explicado con el diccionario de las palabras, sino con el diccionario de la experiencia del Espíritu en esa vida.
Jesús hace notar la diferencia que hay entre la mente de Felipe y la suya propia: "Si me conociérais a mí, conoceríais también a mi Padre" San Juan 14,7, dice Jesús.
"Muéstranos al Padre" San Juan 14,8, dice Felipe, y Jesús replica: "Hace tanto que estoy con vosotros, y no me conoces?" San Juan 14,9.
Cuál es la diferencia entre Felipe y Jesús en cuanto a las palabras? Jesús puede explicar, puede decir muchas cosas, pero lo que le hace falta a Felipe no son palabras, sino la experiencia de que Jesús permanezca en él y de que el Padre permanezca en él.
La experiencia de que Jesús y el Padre vengan y hagan morada en él, eso es lo que le hace falta y eso no se lo van a dar las palabras, eso es algo que sólo lo da el Espíritu, el Paráclito.
Por eso dice el Señor Jesucristo: "Os conviene que yo me vaya. Porque si no, no vendrá el Paráclito" San Juan 14,7, y sólo el Paráclito da la experiencia, la explicación de estas palabras.
Esa experiencia la da el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo.
Estas palabras entonces nos animan a rogar con insistencia el don del Espíritu, para que Jesús permanezca en nosotros y nosotros en Él, así como el mismo Jesús permanece en el Padre y el Padre en Él.

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