Retomemos cada aspecto de la Palabra y las hermosas predicaciones, en las predicaciones que nos hacen tanto bien a todos,se expone con frecuencia y con abundancia el regalo de la Palabra de Dios, el don de la Palabra de Dios.
Lo que tenemos que hacer con la Palabra de Dios es lo que hacemos cuando vamos a comer, especialmente si es una comida sustanciosa: necesitamos partir en pedacitos, esos pedacitos pequeños, apropiados a nuestra boca, son los que sirven para que nos vayamos alimentando.
Lo mismo hacemos nosotros cuando escuchamos la Palabra de Dios: tomamos unos trocitos, tomamos unos pedacitos, esos pedacitos pueden ser por ejemplo un versículo que hemos encontrado, o puede ser una palabra, un determinado término que encontramos y que llama nuestra atención, esa comparación yo creo que es muy útil y yo les invito a todos a que no la olviden.
La Misa es el banquete de las dos mesas, mesa de la Palabra y mesa de la Eucaristía, recibimos la mesa de la Palabra lo mismo que nosotros comemos: partiendo en pedacitos.
La Palabra que se escucha , es tu decisión y es tu hambre lo más importante,Jesús nos está hablando de sí mismo como un alimento, como un pan; si Jesús se presenta como pan, es bueno que nos preguntemos qué hambre tenemos nosotros.
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