jueves, 8 de mayo de 2014

Expresión

La expresión que utiliza San Pablo en la Carta a los Romanos cuando dice “gemidos inefables” Carta a los Romanos 8,26, es la misma expresión para hablar de el balbuceo de los niños. Los niños, cuando están en la edad de mamar, no suelen tener lenguaje, apenas dirán "mamá o pequeñas palabritas, pero con su media lengua, con lo poco que hablan, buscan con anhelo esa carne, ese seno, buscan ese pecho para alimentarse, para recibir la vida.
¡Ah, benditos nosotros si el Espíritu Santo nos trae ese apetito, ese deseo de Jesús, esa hambre de Jesús! Y bienaventurados no sólo por el Padre y por el Espíritu Santo, sino bienaventurados por el mismo Cristo, porque Él dijo: “Si uno viene a mi yo no lo echaré fuera” San Juan 6,37
Bienaventurado tú si tienes hambre de Jesucristo, porque el Padre te está moviendo, porque el Espíritu te está dando hambre y porque Jesús mismo te habrá de recibir, te habrá de atender y te habrá de responder; pero claro, la pregunta es: ¿sientes esa hambre de Jesucristo? ¿Sientes que te falta Jesús? ¿Sientes que Él es tu alimento y quieres ser tocado por Él?  “Levántame, me hace falta tu vida; levántame, me hace falta tu luz; levántame, me hace falta tu ternura, tu perdón, tu salud”.
Señor, me haces falta tú, esa es la oración, ese es el apetito, ese es el impulso que trae el Espíritu Santo a nuestra vida.

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