viernes, 5 de agosto de 2016

Contempla

San Pablo que él se alegra y que él contempla el misterio escondido durante siglos y lo resume él diciendo: “También los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo por el Evangelio”Carta a los Efesios 3,6. Es muy importante porque siempre que en la Biblia se hable de los gentiles, nos están hablando a nosotros, nos están diciendo algo a nosotros. Nosotros somos "coherederos, somos miembros del Cuerpo de Cristo y somos partícipes de la promesa" Carta a los Efesios 3,6. “Mediante la Iglesia los principados y potestades en el cielo conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios" Carta a los Efesios 3,10. Es un derroche del amor de Dios y de la sabiduría de Dios que nosotros podamos tener la misma herencia que el pueblo de la Alianza, es decir, del pueblo de Abraham, Isaac y Jacob. "La riqueza insondable que es Cristo, según el designio eterno realizado en Cristo Jesús, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe en Él" Carta a los Efesios 3,11-12. El Evangelio viene a traer para nosotros una manera nueva de relacionarnos con Dios y nosotros podemos y debemos orar así. En nuestras necesidades, en nuestros agradecimientos, en nuestras esperanzas, nosotros debemos invocar la cláusula de la Alianza, esta palabra de la Carta a los Efesios y decirle a Dios: "Yo tengo libre y confiado acceso a ti, porque yo tengo fe en Jesucristo". Yo tengo libre y confiado acceso a ti, porque yo creo en tu Hijo Jesucristo, Yo quiero que tú me hagas participar de las riquezas insondables de tu Hijo, yo quiero que tú me permitas experimentar cuáles son esas riquezas.

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