Cuando nosotros recibimos la Sagrada Comunión en la Eucaristía, estamos tomando a Jesús, pero sobre todo, Él nos está tomando a nosotros. En la Eucaristía, aparentemente, Jesús está en nuestro poder, porque está en nuestras manos, porque está en nuestra boca. Pero es sólo la apariencia.
No está Él en nuestro poder, sino que a través de la Sagrada Comunión, nosotros quedamos en su poder, y es poder de amor, y es poder de salvación, para gloria y alabanza del Padre, que vive y reina por los siglos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario