miércoles, 24 de agosto de 2016

Revela

Lo más grande de Dios, siendo grande toda su obra, lo más grande de Dios. Las fuerzas que Dios puso en juego el día de la redención; una fuerza más grande y una maravilla más grande, y por consiguiente, una admiración más grande hay en el perdón que Dios otorga. Dios revela más su grandeza perdonando a uno cualquiera de nosotros, que somos unos pecadores; Dios revela más su grandeza perdonándolo a usted o a mí, ahí se muestra más grande, que moviendo al más grande y al más impresionante de los astros que en el cielo podamos imaginar. Esa es una grandeza mayor, explica un ungido predicador, explica este misterio o esta paradoja cualquiera de nosotros, pequeñitos, y débiles, y frágiles, y contingentes, y breves como somos, cualquiera de nosotros sí es capaz de decirle a Dios: a base de "lazos de amor", "cuando con las correas de la gracia",Oseas 11,4, diríamos parodiando al profeta Oseas; cuando con las correas y los lazos del amor Dios trae a un corazón, y ese corazón finalmente le dice: "Sí, sí, tú eres misericordia; sí, Señor, yo quiero obedecer tu voluntad", en ese momento sucede algo más grande que lo que ha sucedido en la creación del mundo. Un solo corazón que acepte a Dios, una sola persona que le diga con toda la fuerza y la fe de su alma: "Sí, te acepto", eso vale más que cualquier cosa. Es la misma enseñanza que nos tiene el evangelio: "Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo" San Mateo 12,47. Cuando aquí en los Evangelios se dice "hermanos", es porque tanto en griego como en hebreo, esta palabra se utiliza en general para "parientes"; ahí no se está hablando de hermanos en el sentido de hijos de la Virgen María. "Tu madre y tus hermanos están fuera", "tus parientes están fuera" San Mateo 12,47. Jesús dice: "El que quiera ser pariente que crea, que acepte, que medite y que cumpla la voluntad de Dios, que cumpla la voluntad de Dios" San Mateo 12,50. Lo único que quiere Jesús, por eso vino a la tierra, por eso hizo milagros, por eso predicó, por eso murió en la cruz, y por eso resucitó, y por eso envió al Espíritu Santo, todo lo hizo Cristo sólo por este pasaje que hemos escuchado : para que la voluntad de Dios se realice en el corazón humano.

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