domingo, 14 de agosto de 2016

hospitalidad

Por encima de una vida, llamémosla de mayor actividad o incluso de apostolado, siempre parece que es más importante dejar que Dios obre en nosotros, antes que presentarle nosotros obras a Dios. Las obras que nosotros le presentamos a Dios, pues son del tamaño nuestro; las obras que El hace en nosotros, son del tamaño de Él. Cuando nosotros estamos siendo transformados por la oración, ahí Dios está obrando a su tamaño; cuando nosotros estamos presentándole obras al Señor, muchas veces son únicamente de nuestro tamaño. La Iglesia siempre ha reconocido el valor que tiene lo que se llama la vida contemplativa, es decir, esa actitud del corazón abierto que se enamora de la Palabra, así como María de Betania en este pasaje. Esta María era hermana de Marta y hermana de Lázaro, estos tres hermanos eran como una familia para Jesús, entonces María representa aquí esa actitud de la persona que tiene hambre de Dios, que quiere escuchar su palabra, que quiere dejarse formar por El, y esta actitud recibe un elogio de parte de Cristo. 222Lo que hace Abraham, en el texto de la primera lectura tomada del Génesis, es acoger, brindar hospitalidad a esos hombres, esos personajes que iban de camino. Abraham abre su casa, da de su tiempo, saca de sus bienes y se pone al servicio, todo esto implica la hospitalidad. Abre su casa, da de su tiempo, saca de sus bienes y se pone al servicio de aquellos desconocidos. Eso es la hospitalidad. Y en el evangelio lo que encontramos es una familia que fue hospitalaria, una familia que fue acogedora para Jesús, una familia que supo recibir a Jesús, no aparecen ni el papá ni la mamá sino sólo los tres hermanos, Lázaro Martha y María. Pero estos tres hermanos recibieron a Jesús como uno de su familia, abrieron su hogar a Jesús, también ellos abrieron su casa, dieron de su tiempo, sacaron de sus bienes, se pusieron al servicio de Jesús. La hospitalidad aparece recordada en una de las obras de misericordia materiales. Jesús era un peregrino, le dieron posada. Esos tres personajes del libro del Génesis eran peregrinos y Abraham les dio posada. Es decir, cuando se apoya, una casa de misericordia, una casa de acogida, un orfanato, un hogar para indigentes, un lugar para huérfanos, tú no puedes seguramente tomar a un desconocido y meterlo en tu casa; pero tú sí puedes apoyar esa clase de obras, y a través de esas obras, estamos dando posada al peregrino. Porque fíjate que dijimos que la hospitalidad consiste en abrir la casa, en dar del propio tiempo, en sacar de los propios bienes y en ponerse uno al servicio, todo eso es hospitalidad. Tienen una dimensión espiritual muy grande. Acoger a una persona es abrirle espacio en mi corazón, es hacer que me importe a esa persona, eso es la acogida, eso es la hospitalidad. La obra de misericordia: "dar posada al peregrino", o abrir la casa, tiene que ver también con el tiempo que yo le doy a la persona que requiere un poco de ese tiempo mío, la persona que me invita a salir de mi egoísmo, la persona que me saca de mi mundo armado y cómodo.

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