lunes, 3 de octubre de 2016

Compasiòn

Jesús tiene compasión, Jesús tiene misericordia. Jesús vio la multitud y olvidándose de su cansancio, olvidándose de su propio agobio y fatiga, tiene ojos, y sobre todo, tiene Corazón para conocer la necesidad de la gente.
Les había dicho a los Apóstoles: "Venid a un lugar solitario, despoblado, y descansad un poco" San Marcos 6,31. Pero, el descanso de estos misioneros se ve interrumpido por la presencia de la necesidad del pueblo.
 Así, la compasión de Cristo suscita un nuevo esfuerzo, una nueva serie de enseñanzas, como dice el evangelio: "Sintió compasión porque no tenían pastor, y empezó a darles muchas enseñanzas" San Marcos 6,34.
Esta compasión de Jesucristo, esta misericordia es la que mueve sus pasos. Esa misericordia es la que produce los milagros; esa misericordia es la que le da sabiduría a sus enseñanzas. Esta misericordia es la luz de sus ojos, es la elocuencia de sus discursos.
Acerquémonos, en cuanto fieles, en cuanto discípulos suyos, a esta fuente de misericordia. Para nosotros ha comenzado a brotar ese manantial del que podemos saciarnos. ¡Y grave cosa sería desperdiciar esta Agua preciosa, esta Agua valiosísima, que puede calmar nuestra sed!
Dios ofrece su bondad, Dios ofrece su piedad, Dios ofrece su misericordia. Pudimos ver ese torrente, literalmente, en el Corazón abierto de Cristo por la lanza del soldado, cuando con esa Agua y con esa Sangre se abren para nosotros la fuente de la piedad divina.
Acerquémonos, entonces, a esas fuentes, y reconozcamos en esa misericordia, en esa compasión, la raíz y la fuente del amor divino, aquello que puede transformar lo que somos y lo que hacemos.
 Esa es una compasión y es una misericordia muy singular. "Jesús se compadece y empieza a darles muchas enseñanzas" San Marcos 6,34, nos dice la Escritura.
Seguramente, entre quienes venían a escucharle, había enfermos y pobres, desempleados, gente como usted y como yo, sujeta a todo género de desventuras o de tristezas, de males, de enfermedades. La compasión de Cristo, sin embargo, empieza por darles enseñanzas.

 El Espíritu del Señor está con nosotros, Dios está aquí, y yo pienso que Él nos va a ayudar a comprender porque tiene tanta sustancia, tiene tanto nutriente, tiene tanta vida para darnos.

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