Poseer a Dios... y llenar eternamente con
nuevos y nuevos aspectos mi inteligencia sedienta de verdad. No es mirar y saciarme, sino penetrar y
ahondar un libro inagotable, porque es infinito y mi inteligencia permanece
finita. Es un viaje infinitamente nuevo
y eternamente largo.
Hay momentos en que se tiembla de ser
perturbado: tan bella es la armonía, tan interesante el pensamiento; más
armoniosos y más profundos serán los conocimientos del cielo. Esto, por toda una eternidad, sin temor que
nadie nos perturbe. Éxtasis de amor en
el amor. ¡El amor sin fin de Dios! ¡Dios
es Amor! Él nos amará, y lo amaremos
sin sombras, sin temor de malos entendidos.
¡Hoy estarás conmigo!”, le dijo Jesucristo al
ladrón. No había para que decir en el
paraíso, porque estar con Jesucristo es el Paraíso. Cuando los Apóstoles vieron un rayito de su
luz en la transfiguración… qué bueno sería quedarnos aquí. El corazón más noble, el amigo por
excelencia, el que posee todos los secretos de la grandeza humana. En el cielo, junto a mí, será mi amigo, mi
maestro. ¡Vivir es vivir con Él!
Los seres amados en Cristo, poseídos en Él
también en el cielo. Vivir con mi
madre... ¡seis meses de ausencia! Qué
ganas de volver a ver a los seres queridos...
Vivir, conversar, mirarse, unirse... sin que nada los separe porque
ambos amarán lo mismo, verán las cosas en la misma forma, no habrá el temor de
una incomprensión, y nada, ni la muerte, que no existirá, ni el cansancio, ¡¡ni
el sueño vendrá a turbar este amor que será eterno!!
¡Vivir!
¡Esto es vivir! Cuando miro el
viaje desde el cielo a la tierra...
Desde el amor del Padre a la cruz, ¡algo muy grande debe haber
pretendido! No se explica tamaña
humillación sino por un motivo muy grande.
¿Por qué el Padre nos ha dado su Hijo?
Por algo muy grande: Para darnos la vida... pero ¿qué vida? La vida divina: “Yo he venido para que tengan
vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).
Vino a hacernos sus hijos, verdaderos hijos de Dios, hijos verdaderos de
Dios y, por tanto, herederos del cielo.
¿Demasiado bella esta doctrina? Sí, ¡demasiado para nuestra concepción
humana! Imposible para la cabeza y el
corazón deL SER HUMANO... y por eso quien no se resigna a entrar en los planes de
Dios, quedará extraño a la fe cristiana.
“En verdad te digo, que si un hombre no nace de nuevo no puede ver el
Reino de Dios. ¿Cómo puede un hombre
nacer de nuevo cuando es viejo? ¿Puede
acaso entrar una segunda vez en el vientre de su madre y nacer de nuevo? En verdad te digo que si un hombre no nace
del agua y del Espíritu Santo no puede entrar en el Reino de Dios (Jn 3, 3-4).
¡Señor que haga yo la verdad, para que llegue
a tu luz, luz indefectible, luz alegre, luz verdadera¡ ¡luz que es vida!
Señor yo quiero
creer, para llegar a amar.
Señor yo quiero
creer, para poder alcanzar.
Señor yo quiero
creer, porque quiero vivir tu vida, contigo.
Con Jesucristo mi
amigo,
Con mi Madre María,
Con mis seres
queridos,
Con tus Ángeles y
Santos.
Por siempre jamás.
Amén. Amén.
Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario