miércoles, 29 de marzo de 2017






La gloria de Dios que se manifiesta especialmente en la salvación, en la conversión del pecador; pero gloria también que nos indica cuál es el gran obstáculo para experimentar la salvación de Dios. No nos perdamos del centro de nuestra vida, que es la búsqueda de la gloria de Dios.

La severa advertencia de Jesucristo es al mismo tiempo una inmensa exhortación a que centremos todo lo que somos, todo lo que decimos y todo lo que hacemos en la bNúmeros 6:23-26 - Fala a Arão, e a seus filhos, dizendo: Assim abençoareis os filhos de Israel;
 
úsqueda de esta gloria de Dios.

Carte a los Hebreos





Jesús en el Evangelio se presenta como el testigo de una gloria intransferible, de una gloria inconmutable. La gloria de Dios no se cambia por nada, la gloria de Dios no se negocia, la gloria de Dios es en el Corazón de Cristo como una pasión que le lleva a hablar con esa fuerza con que le  hemos escuchado en el evangelio.
Es la pasión por algo invisible. Jesús queda así inscrito y a la cabeza de la fila de todos los peregrinos en la fe, así no la presenta la Carta a los Hebreos . Jesús aparece como uno más dentro de los peregrinos, dentro de los caminantes, en la búsqueda de la gloria de Dios.
Carta a los Hebreos dice, en los capítulos diez y once, que iban detrás de una ciudad de sólidos cimientos, que iban a la búsqueda del verdadero descanso.
Es lo que la vida cristiana, y especialmente la vida religiosa, es como un camino en el que siempre hay que tener la certeza de nunca haber llegado hasta el final.
Sentir que uno ha llegado, hacer visible a Dios, pretender que ya llegó ese descanso, eso precisamente es lo que frena el impulso, eso precisamente es lo que apaga la llama ardorosa de la vocación.

Pidámosle a Dios, que nos haga apasionados por el absoluto, pidámosle que nos dé ardor por la gloria del invisible; roguemos de Dios que nos dé pasión por aquello que no esté al alcance ni de nuestros ojos ni de nuestras manos, precisamente para estar siempre ante la mirada y entre las manos de nuestro Creador, de nuestro Salvador, de nuestro Líder

Sondear





Sólo la luz profunda, la luz celeste de Dios le devuelve la verdad a las realidades terrestres; sólo una luz tan grande, sólo un amor tan inmenso puede permitirnos descubrir que aquello que tenemos a nuestro lado, nuestro prójimo, nuestro hermano, es inagotable, en cierto modo, impredecible.
Conserva en el fondo de su alma un misterio que sólo la conciencia del propio hombre, y desde luego, el Espíritu de Dios, alcanzan a sondear.
Las lecturas de los viernes de Cuaresma nos han ido conduciendo y falta que nos terminen de conducir hacia ese viernes definitivo, el viernes de la Cruz, la hora de la ignominia y de la gracia, la hora del fracaso y de la gloria.
Porque también uno puede descalificarse a sí mismo, la conversión también es saber que uno no sabe lo suficiente de sí y que se necesita una luz superior, una verdad mayor para también darse la oportunidad de cambiar.
Dentro de cada uno de nosotros, en medio de sus propias dificultades, está a veces dormido un santo; dentro de cada uno de nosotros hay posibilidades, hay gracias, hay una historia de amor que Dios ha querido escribir, que Dios ha empezado a escribir.
La enseñanza del desenlace de la vida de Cristo parece ser: no adelantes el final de esa historia.
Quizá es más hermoso, quizá es más grande para ti y para tus hermanos, es más grande y más bello de lo que nosotros alcanzaríamos a suponer sobre todo si creemos que nos conocemos.
En la Eucaristía nos sumergimos en el misterio de un Pan partido y repartido en el que brota la vida.

Hacer de la vida pan que se parte. Quizá cuando el corazón nuestro se parte, como la Eucaristía, brotan ríos de agua, quizá en esos momentos brotan torrentes de misericordia capaces de convertir, de iluminar, de salvar muchas vidas.

lunes, 27 de marzo de 2017

San Mateo 7,7





"Pedid y se os dará" San Mateo 7,7, ese es un mandato de Cristo:¡Pedid! ."Pida una señal en lo alto del cielo o en lo profundo del abismo, pida una señal, que Dios le quiere mostrar que está con usted" Isaías 7,10-11.
Dios dijo: "¡Pedid! Hay que pedir".
Cuando Jesús se encontró con los discípulos de Emaús, ellos tenían todas las respuestas. Mire: "Jesús era un gran profeta en palabras y señales, creíamos que Jesús iba a ser la esperanza de Israel, pero a Jesús lo mataron, y ahora dicen las mujeres que resucitó, ¿pero quién va a creer eso?" San Lucas 24,19-24.
Ellos ya tenían todas las respuestas, y Jesús empieza por decirles: "Ustedes sí son muy torpes para entender la Escritura, -así empieza-, qué necios y torpes sois para entender lo que anunciaron los profetas" San Lucas 24,25.
Jesús a veces era así, como muy distinto de lo que uno se imagina, incluido yo. Jesús tenía algunas cosas que a veces uno no se explica, por ejemplo, ese trato con los Apóstoles, a veces era así, como un poquito fuerte, como que los chuzaba un poco, y resultaron allá diciendo: "Señor, explicanos esta parábola ¿Ustedes no entendieron esta? ¿Cómo van a entender las demás? San Marcos 4,13, así les dijo Cristo.
San Agustín, por eso cuando San Agustín escribe "Las Confesiones", tiene esa oración. que es lo más bello de la Iglesia Católica: "Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amén".
 ¡Pidieron! Eso es lo segundo, le pidieron a Jesús: "Ay, quédate hombre, quédate con nosotros, mira, ya se hizo de noche, quédate" San Lucas 24,29.
¡Qué petición tan linda esa! Lo que  hay  que hacer, sobre todo cuando se ve que la vida sí es verdad que se acaba, y que a uno la vida le puede acabar a uno mal, es que la vida no tiene que acabar bien.
"Ay, Señor, quédate conmigo".
Es muy bueno en un momento pararse y pedir,  pedir ayuda, como los discípulos de Emaús, y decir: "Señor, yo creí que tenía todas las respuestas,  Cristo: "Mira, no sigas tu camino, no te vayas, hombre, no me dejes". Eso se lo dijeron estos discípulos: "Quédate, quédate, ya se me hizo de noche".
Hay que decírsele a Cristo: "Mira, ya se me hizo de noche" Eso tiene un significado alegórico y místico muy lindo: "Mis luces ya se acabaron, Señor, tú ahora vas a ser mi luz; ya va llegando la noche, ¿y en la noche quién me va a alumbrar?
Jesús se quedó con ellos, se sentaron a cenar, y cuando estaban en la cena, Jesús bendijo y empezó a partir el pan, y ahí lo reconocieron: "Es el Señor" San Lucas 24,31, el recapacitar, es llegar ahí, hasta reconocer a Jesús.
 San Pablo lo explica: "Porque por Él y para Él fueron creadas todas las cosas" Carta a los Colosenses 1,16, porque el plan de Dios está ahí, y uno sólo puede encontrar la verdadera paz y la verdadera luz, cuando se encuentra con el plan de Dios. Reconciliación con Dios y reconciliación con los hermanos es uno de los objetivos de la Cuaresma. Aparentemente, reconciliarse con Dios es una cosa muy sencilla.
Volver a un encuentro, que eso significa profundamente concilio, un encuentro, un abrazo, una comunión con Dios, volver a la plena amistad con Dios.
Me parece que nosotros tomamos la palabra reconciliación solamente como no pelear, es mucho más que eso, reconciliarse es restaurar los puentes, reconstruir la amistad, abrazando no sólo con nuestro pecho y nuestros brazos, abrazar nuestros corazones, unir nuestras voluntades, sentir lo que Dios siente, entrar en el proyecto de Dios del cual nos hemos apartado por el pecado.
Libro de Daniel, ahí están los pasos, ahí esta el camino hacia la reconciliación.
Qué dice Azarías? "Por el honor de tu nombre no nos desampares para siempre" Daniel 3,25, ojo, "por el honor de tu nombre" Daniel 3,25.
Azarías está pensando en la gloria de Dios, él no agrega méritos propios, no se presenta como el bueno de la película para decirle a Dios: "Yo soy inocente, tráteme bien".
La primera condición de la reconciliación verdadera es el amor a la gloria de Dios: "Señor, yo he obrado mal, en mi vida hay pecado, yo no merezco lo que te estoy pidiendo, pero quiero que brille Tu misericordia, que aparezca lo bueno que tú eres", eso es lo que significa la gloria de Dios, que aparezca lo bueno que Dios es.
"Yo soy un culpable, Señor, pero quiero que aparezca lo bueno que tú eres; quiero que la gente se dé cuenta del poder que tú tienes, de la misericordia que tú tienes, de la sabiduría que tú tienes".
Fíjate, humildad y amor a la gloria de Dios, humildad para reconocer lo que hemos hecho mal, amor a la gloria de Dios para reconocer todo lo que Él ha hecho bien, con el deseo de que ese bien sea conocido, esa es la gloria de Dios.
"Señor, quiero que todo el mundo sepa cómo eres de bueno; Señor, quiero que todos conozcan lo bueno que tú eres, porque me has hecho tantas cosas tan buenas, que ahora, aunque he obrado mal, yo deseo que tú me perdones, porque con tu perdón vas a hacer una obra muy buena, vas a mostrar tanto amor, que ese va a ser conocido y todo el mundo se va a dar cuenta de que tú eres Dios.
No se le olvide, ¿que es la gloria de Dios? La gloria de Dios es que todo el mundo sepa lo bueno que es Dios, que todo el mundo reconozca lo bueno que es Dios, por eso, Azarías empieza por amar la gloria de Dios y por humillarse, ahora somos los mas pequeños.
Azarías le dice a Dios, "No rompas tu alianza" Daniel 3,34. Azarias no se apega a sí mismo, Azarías se apoya en la fidelidad de Dios: "Señor, tú eres bueno, tú haces el bien, tú eres fiel, tú permaneces, Tú no te rompes, Tú eres firme, yo quiero apegarme a Ti, porque Tú eres firme, esa es la segunda etapa en la reconciliación.
 Amor a la gloria de Dios, "quiero que tú quedes bien; quiero, Señor, que todo el mundo se dé cuenta de lo bueno que tú eres", eso unido a una gran humildad.
"Señor, Tú eres fiel, Tú permaneces, Señor, tú estás firme; yo quiero apoyarme en ti, quiero tener mi fuerza en ti, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia.
 ¿Qué le dice Azarías a Dios hacia el final de este pasaje ? "Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, que ese sea hoy nuestro sacrificio" Daniel 3,39.

Lo que dice Azarías, "Acepta nuestro corazón contrito" Daniel 3,39, contrito ¿qué es? Desmoronado, agrietado, roto, "Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde" Daniel 3,39.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Ezequil 18,27.





"Recapacita": "Si el malvado examina sus obras, se convierte de su mala vida, vivirá" Ezequiel 18,27.
Recapacitar es una cosa maravillosa, recapacitar es mejorar el rumbo de la vida; recapacitar es dejar de hacer daño a mucha gente; recapacitar es empezar a vivir bienes que uno no conocía; recapacitar es abrir puertas a una vida nueva; recapacitar es un verbo maravilloso; recapacitar es tomar en serio la voz de Dios que sigue hablándote en tu conciencia.
Recapacitar, supone detenerse, hay que parar, hay que retirarse, ¡detente! No se puede recapacitar mientras se está abrumado por el curso de los acontecimientos.
Sólo cuando nos detenemos podemos tomar suficiente distancia, mirar con otros ojos lo que hemos venido haciendo, tomar una perspectiva diferente, poder mirarnos desde fuera, eso es lo que se logra cuando se recapacita, detente, que no es simplemente deja de actuar, sino detente es, toma distancia, mira desde fuera, oye otras opiniones, para, para.
Cristo no pasó de la carpintería a los milagros. Fue, recibió el bautismo de Juan y una detención: ¡para!, cuarenta días al desierto. Esa es la Cuaresma.
La Carta a los Hebreos: " Meditando en el desenlace de vuestros superiores, imitad su fe" Carta a los Hebereos 13,7.
 "Si el malvado recapacita y se convierte, tendrá vida" Ezequiel 18,27, dice Jesús, bueno, dice propiamente el Espíritu Santo por boca de Ezequiel. Este es el primer elemento del recapacitar. Pero eso, que ya es muy grande, todavía no es todo.

 El verdadero recapacitar supone un acto maravilloso, un acto de pedir, pedir; la vida cambia cuando uno pide ayuda, cuando uno pide luz, cuando uno pide un consejo.

Romanos 13,8




San Pablo, en la Carta a los Romanos: "Amar es cumplir la ley entera" Carta a los Romanos 13,8; ese es el verdadero sentido de la frase de San Agustín: "Ama y haz lo que quieras", una frase lindísima, "ama y haz lo que quieras".
En nuestra fe cristiana hay una medida para el amor, está en la Biblia, precisamente en los acontecimientos, Cristo dice a sus Apóstoles: "Este es mi mandamiento, que améis como yo os he amado" San Juan 15,12, ¡pequeña medida!  "Como yo os he amado" San Juan 15,12.
Si existe ese amor en ti ama y haz lo que quieras si tu corazón ha sido renovado con ese género de amor Si existe ese amor en ti, ama y haz lo que quieras; si tu corazón ha sido renovado con ese género de amor, ama y habrás cumplido la Ley entera. La renovación empieza en el corazón, y en ese sentido el cristiano tiene un nivel, una altura, una estatura mejor que la de los escribas y la de los fariseos.
Necesitamos un nuevo corazón, necesitamos que Dios nos cambie el corazón, que nos cambie nuestros afectos, que nos cambie nuestros proyectos, que nos cambie nuestros recuerdos, que nos cambie nuestros deseos, necesitamos un nuevo corazón.

 Lo único que puede salvarnos es un nuevo corazón, y esa es una justicia más grande que la justicia de los escribas y la de los fariseos.

Deuteronomio

El tema de la obediencia, es un tema que tiene que ver con el buen orden de la familia, tiene que ver con la educación, porque sin obediencia es imposible que se pueda dar alguna educación.

















El capítulo cuarto del Deuteronomio, nos da algunas pautas para aprender a obedecer.
La obediencia es un acto que involucra todo lo que nosotros somos, y precisamente la obediencia fue lo que más brilló en el momento final de la vida de Cristo.
Todos sabemos que Cristo en esa noche dramática antes de padecer, sudando gotas de sangre, le decía a Dios: "Si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya" San Lucas 22,42, con lo cual Nuestro Señor Jesucristo hacía un ejercicio máximo de obediencia.
La obediencia condujo a Cristo hacia la cruz; la obediencia trajo nuestra salvación;  por la obediencia se hace imposible la educación.
 La santidad no es otra cosa sino la realización de la voluntad de Dios plenamente en mi vida; es un misterio de obediencia que me inscribe en el mismo movimiento por el que Cristo entrega la voluntad del Padre, para gloria de su Nombre, para salvación nuestra.
 "Israel, escucha los mandatos y decretos que os mando cumplir, así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor Dios de vuestros padres, os va a dar" Deuteronomio 4,1.
Lo primero para aprender a obedecer es tener muy clara la meta, qué se va a lograr con esto. Por eso, un buen pedagogo de la obediencia, siempre consiste más en la motivación del bien que se va a conseguir. El bien futuro, a la larga, tiene más fuerza que el mal presente.
 "Todo el que haya dejado hermanos, hermanas, padres, tierras, profesiones, por mí y por el Evangelio, recibirá cien veces más en esta tierra, con persecuciones, y luego la vida eterna" San Marcos 10,29.
Ningún sacrificio en la vida cristiana es un sacrificio porque sí. Nosotros sacrificamos una cosa que es pequeña, nos dice San Pablo. Dice Pablo: "Los sufrimientos de la vida presente los tengo en nada, comparados con la gloria del que se va a revelar" Carta a los Romanos 8,18.
 Tengamos clara la meta; cuanto más grande, cuanto más bella, cuanto más hermosa es la meta, más fuerte la motivación para obedece.
 El Deuteronomio. Dice : "Ellos, los mandatos, ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos" Deuteronomio 4,6.
 "Los mandatos de Dios son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia" Deuteronomio 4,6.
La sabiduría de una ley, el aprecio de la sabiduría de una ley nos mueve a la obediencia. Nos cuentan,  los libros de Esdras y de Nehemías en la Biblia, cuando tuvieron que volver a predicar la Ley a todo el pueblo : "Los levitas le iban explicando a la gente el sentido de la Ley" Nehemías 8,7.
Hay que entrar a saber por qué ha sido mandado. La sabiduría de los mandatos de Dios, la sabiduría de los mandamientos. Saborear los mandamientos, que nuestra inteligencia se dé un banquete apreciando toda la sabiduría que tienen los mandamientos de Dios.
Claro que ese no debe ser el único argumento para obedecer,, pero no cabe duda de que obedecer una cosa que uno no entiende, o una cosa que uno no le ve la razón de ser, es demasiado difícil.
Cuanto más expliquemos a los súbditos, ya sean los hijos, los subalternos, los alumnos; cuanto más expliquemos, cuanto mejor expliquemos y cuanto más hagamos amar los mandamientos que explicamos, mucho más fácil la obediencia.
Qué bello es escarbar con la inteligencia los mandamientos de Dios para llegar al centro, a la nuez, al núcleo del mandamiento que es: "Dios me ama, Dios quiere lo mejor para mí y para todos, y por eso Dios quiere que yo no mienta; por eso Dios quiere que yo no robe, que yo no mate, que yo no fornique; por eso dios quiere que yo ame."
Hay que utilizar la inteligencia hasta descubrir el amor. Cuando descubro el amor con el que Dios me ha dado sus mandamientos, entonces descubro que es mucho más fácil obedecer.
Deuteronomio: "Cuidado, guárdate muy bien de cuidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas" Deuteronomio 4,9. ahí Moisés se está refiriendo a los grandes acontecimientos de la historia de Israel.
Esos acontecimientos, eso hermosos que ha pasado en tu vida, hay que tenerlo fresco en la memoria para poder decir: "Señor, he experimentado tantas veces tu amor, he visto tantas veces que sí me amas, que aunque ahora me cuesta trabajo obedecer, yo confío en ti; aunque me cuesta trabajo hacer lo que me pides, yo creo en ti, Señor. Yo creo que tú también ahora estás buscando lo mejor para mí."
Guiados por el recuerdo de los bienes que Dios nos ha hecho, podemos, con mayor facilidad, obedecer y ayudar a que oros obedezcan.
"Es que yo tengo mi confianza puesta en Él. Dios me ha hecho tantas cosas tan bellas y tan buenas, que yo no tengo sino que quererlo y buscar la manera de agradarle."
Esa la verdadera vida en Dios. Y esa es la invitación que nos dejó Moisés en la lectura del Deuteronomio
Cristo es más fuerte, por eso  tengamos este consuelo

¡Bendita terquedad del amor de Dios! Por eso dice San Juan en su Evangelio: "Cristo habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo" San Juan 13,1.

martes, 21 de marzo de 2017

San Marcos





Cuando nosotros vivimos en la gratitud, descubrimos también todo lo que nos perdemos simplemente por obra del pecado; cuando vivimos en el agradecimiento a Dios, descubrimos también cuál ha de ser nuestra escala de valores, qué tiene que ir primero y qué tiene que ir después.
Capítulo décimo de San Marcos, aparece una escena que seimpre me ha impresionado: se trata de un posible discípulo de Cristo, no llegó a serlo. Se acerca un joven rico a Jesús y le pregunta: "¿qué tengo que hacer, Maestro bueno, para heredar la vida eterna? " San Marcos 10,17.
Jesús en un primer momento le recuerda la validez de los mandamientos, algo que es muy necesaria hoy. Es el mismo Jesús el que reitera la validez de los mandamientos.
El joven le dice: "Yo he cumplido eso desde niño" San Marcos 10,20, y Jesús le hace una invitación posterior, Jesús le invita a descubrir no sólo lo que es bueno sino lo que es perfecto.
La palabra "perfecto" viene de un original en latín que quiere decir lo que es completo, lo que está hecho completamente, lo que ha llegado a su culminación.
Jesús invita a este hombre a que llegue hasta el final, a que complete su obra, a que no pierda el impulso, pero ya resulta demasiado para él.

Pidamos al Señor, primero, que nuestra escala de valores recobre su verdadero orden; y segundo, que el amor nos lleve hasta el final, que el amor de Dios alcance su plenitud en nosotros.

Reconocer




San Pablo: "Nosotros nos fijamos en lo invisible, pero aquél que nos conduce, aquel que nos educa en la búsqueda de lo que está más allá de nuestros ojos, primero se hizo visible ante nuestros ojos",
Reconocer a Cristo, reconocer la señal del cielo en la tierra, esa es la predicación del Señor.
El Dios que nos presenta Cristo es un Dios posible, es un Dios con nosotros, es un Dios cercano, esto no significa que sea un Dios hecho a nuestra medida, sino significa un Dios que puede hablar en nuestra medida y hablar en nuestro lenguaje para conducirnos hacia su lenguaje y hacia su medida.
En nuestra vida, tenemos que buscar también esas señales, tenemos que buscar esa presencia de Cristo que está muy cerca de nosotros. Nuestra doctora de Siena, habla del conocimiento de nosotros mismos como principio para el conocimiento verdadero de Dios.
Necesitamos encontrar a Dios en el recorrido de nuestros tejidos, en el curso a veces rutinario, aburrido de nuestros días.
Que el Espíritu Santo nos ayude a leer nuestra historia, nos ayude a leer nuestro momento, nos ayude a encontrar en esas señales próximas, en esas voces cercanas, en eso cotidiano, nos permita encontrar el paso de Dios, pero no se trata de descubrir cosas pequeñas en lo pequeño, porque eso haría nuestro corazón diminuto.

Que el Espíritu nos permita encontrar las cosas grandes en palabras pequeñas y el mensaje inmenso de Dios en ese espejo que es nuestra propia vida.

sábado, 18 de marzo de 2017

San Mateo 17,5.





La luz la señal visible, la voz del Padre la señal audible, se vio la luz, se escuchó la voz, la luz que se vio contaba de la gloria, la palabra que se oyó, nos explica cuál es la verdadera gloria y nos invita Papá Dios a escuchar a Jesucristo: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia; escuchadlo” San Mateo 17,5.
Esa voz del Padre, seguramente nos  recordamos del día del bautismo de Cristo, cuando Cristo se bautizó se vio una paloma, y se oyó una voz.
 “Este es mi Hijo muy amado” San Mateo 3,17.
De manera que la gloria de Cristo transfigurado es la señal visible y la voz del Padre que acompaña. Esa gloria nos invita a escuchar a Jesucristo.  La vida de Jesucristo tiene muchas cosas extrañas, y las palabras de Cristo tienen muchas cosas que no entendemos, muchas cosas que incluso nos pueden parecer absurdas, difíciles e imposibles.
Cristo nos dice, que: "Hagamos el bien a los que nos persiguen” San Mateo 5,44, “que oremos por nuestros enemigos” San Mateo 5,44, esas palabras parecen imposibles.
Jesús nos dice que: “Seamos perfectos, como es perfecto el Padre celestial” San Mateo 5,48, esas palabras parecen imposibles; cuando Jesús nos dice: “El que no tome su cruz y venga atrás de mí, no puede ser mi discípulo” San Mateo 10,38, esas palabras nos parecen imposibles.
Cuando Jesucristo nos dice: “El que no coma mi carne y beba mi sangre no tiene vida” San Juan 6,53,esas palabras nos parecen exageradas, absurdas e imposibles.
Cuando Jesús empieza su camino hacia Jerusalén para morir en la Cruz, para dejarse matar, ¡eso nos parece absurdo e imposible!
Nosotros queríamos una vida sin problemas y resulta que Jesucristo se mete en el centro de los problemas; Jesucristo, en la Cruz, está metido entre todos los problemas, en el entrecruce de todos los problemas de la humanidad, y nosotros queremos una vida sin problemas y Jesucristo parece que está buscando los problemas.
El misterio de la Cruz no sólo es el misterio de Él, sino es el misterio de cada uno de nosotros.
Jesucristo está en la cruz, Jesucristo está en la cruz de todos los problemas, porque Jesucristo toma nuestra vida como es.
Hay que pedirle a Dios que nos ayude a descubrir los problemas de nuestra vida, que nos ayude a descubrir qué es lo que se está preparando en nuestra vida..
Jesucristo recibió una señal visible de Dios Padre, la luz, y una señal audible de Dios Padre, la voz, para que nosotros sepamos que a través de la cruz y a través de esos problemas, llega una cosa nueva, una maravilla nueva, algo que se llama la Pascua.
Jesucristo aparece rodeado de luz, Jesucristo aparece acompañado de la voz del Padre Celestial, para que nosotros, impregnados de esa luz y convencidos por esa voz, sepamos que si vamos detrás de Cristo, habrá dolor, porque toda vida humana tiene dolor, pero ese dolor tendrá un desenlace de gloria, porque está protegido, porque está custodiado por el amor, por la palabra y por la verdad de Dios nuestro Padre.
Este milagro tan extraño, este milagro de la transfiguración de Cristo, este milagro es para que nosotros sepamos que todo el que vaya detrás de Cristo, pasará por la muerte, por el sufrimiento, por el dolor, como todos los seres humanos, pero después, mas allá, desde el corazón, desde la entraña de ese dolor, encontraremos la luz de la gloria.
 El camino que nos marca Dios es un camino de humildad, de gratitud, de oración, de amor de recapacitar, a volver a pensar cuál es la verdadera vida a la que Dios nos ha llamado, y la certeza de encontrar abierto el corazón de Dios; si Dios encuentra abierto mi corazón, yo voy a encontrar abierto el corazón de Dios, eso no lo debemos dudar.

Conocer a Dios, ser de Dios, es obrar como Dios y esto significa, ante todo, alegrarse de la conversión, de la misericordia, del perdón.

Administrando





Hay que pedirle a Dios que siga administrando nuestra vida. Él es el que sabe qué es lo que se necesita.
El Señor tiene consuelo el conoce verdader el sentir, el sufrir no es estèril.  Envia consuelo, alegría, fortaleza;  dones, da… Dios va otorgando en cada momento lo que hace falta .
Pidámosle a Dios nuestro Señor por lo que ocurre, que tengamos nosotros sabiduría.
. Estamos en un tiempo de conversión, en un tiempo de peregrinación hacia la Pascua de Cristo. Estamos en un tiempo en el que necesitamos fijar nuestra mirada en Él, para que a la luz de su gloria, a la luz de su transfiguración, valoremos lo pequeño de nuestra vida.
La vida, se ha dicho muchas veces, está hecha de pequeños detalles. Se necesita recibir el auxilio y la bendición de Dios, en lo cotidiano para alcanzar también con Él, la Pascua.

Así nos lo conceda el Señor.

jueves, 16 de marzo de 2017

Isaìas 49,15.




Jesús lleva a plenitud la Ley de Moisés, por ejemplo, de una obediencia a base de temor, Jesús quiere llevarnos a una obediencia desde la convicción y desde la certeza del amor.
Y esto es lo que aparece en las lecturas del domingo de hoy: tenemos ese breve pasaje, sólo dos versículos,del capítulo cuarenta y nueve de Isaías, y ahí está una expresión dulcísima, tiernísima del amor de Dios.
Dice Dios nuestro Padre por boca del profeta: "Aunque una madre se olvide del hijo de sus entrañas, yo jamás te olvidaría" Isaías 49,15. ¡Qué modo tan expresivo, tan vigoroso y al mismo tiempo tan hermoso de contarnos la intensidad de ese amor con el que Dios nos cuida, nos sana, nos levanta, nos perdona, nos guía!
Y esta es la base para entender la parte que nos corresponde del Sermón de la Montaña en el domingo de hoy. Jesús nos invita a vivir en la presencia y en la absoluta confianza de nuestro Padre del Cielo. Jesús diciéndonos que tenemos un Papá, tenemos un Papá que es capaz de mejorar la definición de Papá que hayamos conocido en esta tierra.
Hay gente que dice: "Pero cómo se puede hablar de Dios Padre si hay tantos papás que son un desastre". Pues Ser discípulo de Cristo es esto segundo, es decirle a Cristo: "Quiero vivir en aquello que tú quieras salvar de mí; quiero permanecer en aquello que tú ves que es salvable, que ves en mí; eso es lo que yo quiero que permanezca, eso es lo que yo quiero que dure, eso es ser discípulo de Cristo, ese es el verdadero discípulo de Cristo".precisamente por eso, porque nosotros tenemos que saber que Dios es Papá como nadie es papá, que Dios es el verdadero Padre, el que sabe estar cerca, el que sabe proveer a nuestras verdaderas y reales necesidades, el que se anticipa a nuestros anhelos más profundos, el que nos conoce, el que nos escruta, el que nos guía, el que nos sana.

Hay una preciosa coincidencia, una resonancia en el evangelio, para que nosotros descubramos al Dios cercano, y para que sabiéndonos amados, podamos obedecer, pero obedecer desde la convicción, no desde la obligación solamente, no desde el miedo, sino desde la convicción profunda y desde el amor.

Isaìas 58,9,10






La espiritualidad del descansar, buscar la gloria del Señor, traducción: vive el asombro ante las maravillas de Dios, y allí hemos de vivirlo.
San Francisco tenía ojos para ver la florecita: "¡Tan bella que le quedó a mi Papá Dios, tan hermosa, qué flor tan bella!"; "¡te alabo, Señor, por esta rosa preciosa, maravillosa que tú has hecho!" El asombro.
La experiencia de ser sostenido. Dios es el único que puede estar sosteniendo siempre. Tú necesitas la experiencia de ser sostenido .
Necesitamos y el mundo necesita gente que pueda hablar de Jesús como si se hubiera encontrado con Jesús hace quince minutos. Y la lozanía nadie la conserva si no es en espíritu de alabanza, de asombro, de gratuidad y de sentirse soportado por Dios.
 "Destierra la opresión, y parte tu pan con el hambriento" Isaías 58,9-10.
En tu asombro, en tus ratos de contemplación, de gozo, de alabanza, de decirle cosas bellas a Dios y asombrarnos de sus santos. Pero  "Haz que otras personas tengan esa experiencia. Ese es el sentido de "parte tu pan con el hambriento" Isaías 58,9-10.
Dice un salmo: "Es tan caro el rescate de la vida, que nunca nos alcanzará" Salmo 48,9.
Vivamos el gozo de la gracia, el gozo de recibir y de dar amor.
Isaías lo dice: "El Señor le dará reposo permanente" Isaías 58,9-10; "mi paz os dejo, mi paz os doy" San Juan 14,27, Se cumple en Jesús. "En el desierto saciará tu hambre" Isaías 58,11, se cumple en Jesús.
"Hará fuertes tus huesos, serás huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña" Isaías 58,11; "el que crea en mí, de su interior saltará un torrente que salta hasta la vida eterna" San Juan 4,14, se cumple en Jesús.
"En Jesús, autor y consumador de nuestra fe" Carta a los Hebreos 12,2, como lo llama la Carta a los Hebreos, en Jesús esta gracia es el regalo más grande que podemos pedir, y el el regalo más grande que podemos entregar.
 “En el corazón del cristiano siempre hay alegría, siempre:
la alegría acogida como un don y custodiada para compartirla con todos”.
Estar cerca de aquellos jóvenes que prefieren convivir sin casarse: “Ellos, en el plano espiritual y moral, están entre los pobres y los pequeños, para los que Iglesia, sobre las huellas de su Maestro y Señor, quiere ser madre que no abandona sino que se acerca y por los que se preocupa”. “También estas personas son amadas por el corazón de Cristo. Tengan hacia ellos una mirada de ternura y de compasión”.