"Pedid
y se os dará" San Mateo 7,7, ese
es un mandato de Cristo:¡Pedid! ."Pida
una señal en lo alto del cielo o en lo profundo del abismo, pida una señal, que
Dios le quiere mostrar que está con usted" Isaías
7,10-11.
Dios
dijo: "¡Pedid! Hay que pedir".
Cuando
Jesús se encontró con los discípulos de Emaús, ellos tenían todas las
respuestas. Mire: "Jesús era un gran profeta en palabras y señales,
creíamos que Jesús iba a ser la esperanza de Israel, pero a Jesús lo mataron, y
ahora dicen las mujeres que resucitó, ¿pero quién va a creer eso?" San Lucas 24,19-24.
Ellos
ya tenían todas las respuestas, y Jesús empieza por decirles: "Ustedes sí
son muy torpes para entender la Escritura, -así empieza-, qué necios y torpes
sois para entender lo que anunciaron los profetas" San Lucas 24,25.
Jesús
a veces era así, como muy distinto de lo que uno se imagina, incluido yo. Jesús
tenía algunas cosas que a veces uno no se explica, por ejemplo, ese trato con
los Apóstoles, a veces era así, como un poquito fuerte, como que los chuzaba un
poco, y resultaron allá diciendo: "Señor, explicanos esta parábola
¿Ustedes no entendieron esta? ¿Cómo van a entender las demás? San Marcos 4,13, así les dijo Cristo.
San
Agustín, por eso cuando San Agustín escribe "Las Confesiones", tiene
esa oración. que es lo más bello de la Iglesia Católica: "Tarde te amé,
hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amén".
¡Pidieron! Eso es lo segundo, le pidieron a Jesús:
"Ay, quédate hombre, quédate con nosotros, mira, ya se hizo de noche,
quédate" San Lucas 24,29.
¡Qué
petición tan linda esa! Lo que hay que hacer, sobre todo cuando se ve que la
vida sí es verdad que se acaba, y que a uno la vida le puede acabar a uno mal,
es que la vida no tiene que acabar bien.
"Ay,
Señor, quédate conmigo".
Es
muy bueno en un momento pararse y pedir, pedir ayuda, como los discípulos de Emaús, y
decir: "Señor, yo creí que tenía todas las respuestas, Cristo: "Mira, no sigas tu camino, no te
vayas, hombre, no me dejes". Eso se lo dijeron estos discípulos:
"Quédate, quédate, ya se me hizo de noche".
Hay
que decírsele a Cristo: "Mira, ya se me hizo de noche" Eso tiene un
significado alegórico y místico muy lindo: "Mis luces ya se acabaron,
Señor, tú ahora vas a ser mi luz; ya va llegando la noche, ¿y en la noche quién
me va a alumbrar?
Jesús
se quedó con ellos, se sentaron a cenar, y cuando estaban en la cena, Jesús
bendijo y empezó a partir el pan, y ahí lo reconocieron: "Es el
Señor" San Lucas 24,31,
el recapacitar, es llegar ahí, hasta reconocer a Jesús.
San Pablo lo explica: "Porque por Él y
para Él fueron creadas todas las cosas" Carta a los Colosenses 1,16, porque el plan de Dios está ahí, y uno sólo puede
encontrar la verdadera paz y la verdadera luz, cuando se encuentra con el plan
de Dios.
Reconciliación con Dios y reconciliación con los hermanos es uno de los
objetivos de la Cuaresma. Aparentemente, reconciliarse con Dios es una cosa muy
sencilla.
Volver
a un encuentro, que eso significa profundamente concilio, un encuentro, un
abrazo, una comunión con Dios, volver a la plena amistad con Dios.
Me
parece que nosotros tomamos la palabra reconciliación solamente como no pelear,
es mucho más que eso, reconciliarse es restaurar los puentes, reconstruir la
amistad, abrazando no sólo con nuestro pecho y nuestros brazos, abrazar
nuestros corazones, unir nuestras voluntades, sentir lo que Dios siente, entrar
en el proyecto de Dios del cual nos hemos apartado por el pecado.
Libro
de Daniel, ahí están los pasos, ahí esta el camino hacia la reconciliación.
Qué
dice Azarías? "Por el honor de tu nombre no nos desampares para
siempre" Daniel 3,25, ojo, "por el honor de tu nombre" Daniel 3,25.
Azarías
está pensando en la gloria de Dios, él no agrega méritos propios, no se
presenta como el bueno de la película para decirle a Dios: "Yo soy
inocente, tráteme bien".
La
primera condición de la reconciliación verdadera es el amor a la gloria de
Dios: "Señor, yo he obrado mal, en mi vida hay pecado, yo no
merezco lo que te estoy pidiendo, pero quiero que brille Tu misericordia, que
aparezca lo bueno que tú eres", eso es lo que significa la gloria de Dios,
que aparezca lo bueno que Dios es.
"Yo
soy un culpable, Señor, pero quiero que aparezca lo bueno que tú eres; quiero
que la gente se dé cuenta del poder que tú tienes, de la misericordia que tú
tienes, de la sabiduría que tú tienes".
Fíjate,
humildad y amor a la gloria de Dios, humildad para reconocer lo que hemos hecho
mal, amor a la gloria de Dios para reconocer todo lo que Él ha hecho bien, con
el deseo de que ese bien sea conocido, esa es la gloria de Dios.
"Señor,
quiero que todo el mundo sepa cómo eres de bueno; Señor, quiero que todos
conozcan lo bueno que tú eres, porque me has hecho tantas cosas tan buenas, que
ahora, aunque he obrado mal, yo deseo que tú me perdones, porque con tu perdón
vas a hacer una obra muy buena, vas a mostrar tanto amor, que ese va a ser
conocido y todo el mundo se va a dar cuenta de que tú eres Dios.
No
se le olvide, ¿que es la gloria de Dios? La gloria de Dios es que todo el mundo
sepa lo bueno que es Dios, que todo el mundo reconozca lo bueno que es Dios,
por eso, Azarías empieza por amar la gloria de Dios y por humillarse, ahora
somos los mas pequeños.
Azarías
le dice a Dios, "No rompas tu alianza" Daniel 3,34. Azarias no se apega a sí mismo, Azarías se apoya en la
fidelidad de Dios: "Señor, tú eres bueno, tú haces el bien, tú eres fiel,
tú permaneces, Tú no te rompes, Tú eres firme, yo quiero apegarme a Ti, porque
Tú eres firme, esa es la segunda etapa en la reconciliación.
Amor a la gloria de Dios, "quiero que tú
quedes bien; quiero, Señor, que todo el mundo se dé cuenta de lo bueno que tú
eres", eso unido a una gran humildad.
"Señor,
Tú eres fiel, Tú permaneces, Señor, tú estás firme; yo quiero apoyarme en ti,
quiero tener mi fuerza en ti, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu
misericordia.
¿Qué le dice Azarías a Dios hacia el final de
este pasaje ? "Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde,
que ese sea hoy nuestro sacrificio" Daniel 3,39.
Lo
que dice Azarías, "Acepta nuestro corazón contrito" Daniel 3,39, contrito ¿qué es? Desmoronado, agrietado, roto,
"Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde" Daniel 3,39.