jueves, 16 de marzo de 2017

Isaìas 58,9,10






La espiritualidad del descansar, buscar la gloria del Señor, traducción: vive el asombro ante las maravillas de Dios, y allí hemos de vivirlo.
San Francisco tenía ojos para ver la florecita: "¡Tan bella que le quedó a mi Papá Dios, tan hermosa, qué flor tan bella!"; "¡te alabo, Señor, por esta rosa preciosa, maravillosa que tú has hecho!" El asombro.
La experiencia de ser sostenido. Dios es el único que puede estar sosteniendo siempre. Tú necesitas la experiencia de ser sostenido .
Necesitamos y el mundo necesita gente que pueda hablar de Jesús como si se hubiera encontrado con Jesús hace quince minutos. Y la lozanía nadie la conserva si no es en espíritu de alabanza, de asombro, de gratuidad y de sentirse soportado por Dios.
 "Destierra la opresión, y parte tu pan con el hambriento" Isaías 58,9-10.
En tu asombro, en tus ratos de contemplación, de gozo, de alabanza, de decirle cosas bellas a Dios y asombrarnos de sus santos. Pero  "Haz que otras personas tengan esa experiencia. Ese es el sentido de "parte tu pan con el hambriento" Isaías 58,9-10.
Dice un salmo: "Es tan caro el rescate de la vida, que nunca nos alcanzará" Salmo 48,9.
Vivamos el gozo de la gracia, el gozo de recibir y de dar amor.
Isaías lo dice: "El Señor le dará reposo permanente" Isaías 58,9-10; "mi paz os dejo, mi paz os doy" San Juan 14,27, Se cumple en Jesús. "En el desierto saciará tu hambre" Isaías 58,11, se cumple en Jesús.
"Hará fuertes tus huesos, serás huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña" Isaías 58,11; "el que crea en mí, de su interior saltará un torrente que salta hasta la vida eterna" San Juan 4,14, se cumple en Jesús.
"En Jesús, autor y consumador de nuestra fe" Carta a los Hebreos 12,2, como lo llama la Carta a los Hebreos, en Jesús esta gracia es el regalo más grande que podemos pedir, y el el regalo más grande que podemos entregar.
 “En el corazón del cristiano siempre hay alegría, siempre:
la alegría acogida como un don y custodiada para compartirla con todos”.
Estar cerca de aquellos jóvenes que prefieren convivir sin casarse: “Ellos, en el plano espiritual y moral, están entre los pobres y los pequeños, para los que Iglesia, sobre las huellas de su Maestro y Señor, quiere ser madre que no abandona sino que se acerca y por los que se preocupa”. “También estas personas son amadas por el corazón de Cristo. Tengan hacia ellos una mirada de ternura y de compasión”.

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