San
Pablo: "Nosotros nos fijamos en lo invisible, pero aquél que nos conduce,
aquel que nos educa en la búsqueda de lo que está más allá de nuestros ojos,
primero se hizo visible ante nuestros ojos",
Reconocer
a Cristo, reconocer la señal del cielo en la tierra, esa es la predicación del
Señor.
El
Dios que nos presenta Cristo es un Dios posible, es un Dios con nosotros, es un
Dios cercano, esto no significa que sea un Dios hecho a nuestra medida, sino
significa un Dios que puede hablar en nuestra medida y hablar en nuestro
lenguaje para conducirnos hacia su lenguaje y hacia su medida.
En
nuestra vida, tenemos que buscar también esas señales, tenemos que buscar esa
presencia de Cristo que está muy cerca de nosotros. Nuestra doctora de Siena,
habla del conocimiento de nosotros mismos como principio para el conocimiento
verdadero de Dios.
Necesitamos
encontrar a Dios en el recorrido de nuestros tejidos, en el curso a veces
rutinario, aburrido de nuestros días.
Que
el Espíritu Santo nos ayude a leer nuestra historia, nos ayude a leer nuestro
momento, nos ayude a encontrar en esas señales próximas, en esas voces
cercanas, en eso cotidiano, nos permita encontrar el paso de Dios, pero no se
trata de descubrir cosas pequeñas en lo pequeño, porque eso haría nuestro
corazón diminuto.
Que
el Espíritu nos permita encontrar las cosas grandes en palabras pequeñas y el
mensaje inmenso de Dios en ese espejo que es nuestra propia vida.
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