En la convicción de sumergirnos en las culturas, también surge de la realidad de que el destinatario no es único, uniforme, ni estático sino que hay una gran variedad de situaciones, las cuales están sometidas a cambios constantes especialmente por influencia de la cultura globalizada. Esto nos abre el camino a la diversificación de propuestas pastorales, encarnadas en el evangelio si realmente queremos anunciar con profundidad con máxima corresponsabilidad y compromiso, que la nueva noticia sea comunicación de salvación para los evangelizados, de total confianza en Dios providente, porque sabemos que todo está en manos de Dios Padre. Se trata de una liberación integral : de las esclavitudes personales, de las injusticias sociales, del pecado. Dado que los seres humanos somos débiles y pecadores, la evangelzación inculturada y liberadora es más que un quehacer permanente, que una conquista, urge propiciar las estrategias pastorales inculturadas..
La hora actual es hora de dolor y esperanza .Nuestros pueblos se encuentran en etapa de transición, golpeados por la injusticia, atenazados por el dolor y el sufrimiento, sin embargo anhelantes y esperanzados en el advenimiento de una sociedad más justa, solidaria y fraterna. La Iglesia es para ello voz ,conciencia y compromiso, es la voz del Mesías defensor de los derechos de los miserables , de los pobres .
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