oh Fatigado Jesús mío, ya que has querido encerrar en Ti también mi vida, y por lo tanto también mi muerte, te ruego que por resta amarguísima agonía tuya, vengas a asistirme en el momento de mi muerte. Yo te he dado mi corazón como refugio y reposo, mis brazos para sostenerte y todo mi ser a tu disposición y oh, con cuánto deseo me entregaría en manos de tus enemigos para poder morir yo en lugar tuyo... Ven, oh vida de mi corazón, en aquel momento extremo, a darme lo que te he dado, tu compañía, tu Corazón como lecho y descanso, tus brazos como sostén, tus respiros afanosos para aliviar mis afanes, de modo que al respirar lo haré por medio de tu respiración, que como aire purificador me purificará de toda mancha y me preparará la entrada en la felicidad eterna... Más aún, dulce Jesús mío, aplicarás a mi alma toda tu Humanidad Santísima, de modo que al mirarme me verás a través de ti mismo, y viéndote a ti mismo en mí, no hallarás nada de qué juzgarme; luego me bañarás en tu Sangre, me vestirás con la blanca vestidura de tu Santísima Voluntad, me transfigurarás en el sol de tu Amor y dándome el último beso me harás emprender el vuelo de la tierra al Cielo...
Y ahora te ruego que hagas esto que quiero para mí, a todos los agonizantes; estréchatelos a todos en el abrazo de tu amor y dándoles el beso de la unión sálvalos a todos y no permitas que ninguno se pierda.
Afligido bien mío, te ofrezco esta hora, en la que he hecho memoria de tu Pasión y de tu muerte, para desarmar la justa ira de Dios por tantos pecados, por la conversión de los pecadores, por la paz de los pueblos, por nuestra santificación y en sufragio de las almas del Purgatorio.
Pero veo que tus enemigos están ya cerca y Tú quieres dejarme para ir a su encuentro. Jesús, permíteme que te bese en la mejilla, donde Judas osará besarte con su beso infernal. Permíteme que te limpie el rostro bañado en sangre, sobre el cual van a llover bofetadas y salivazos. Y Tú, estrechándome fuerte a tu corazón, no dejarás que te deje jamás, sino que harás que et siga en todo... ¡Bendíceme! Jesús."
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