En la convicción de sumergirnos en la interculturalidad surge de la realidad de que el destinatario no es único, uniforme, ni estático sino que hay una gran variedad de situaciones, las cuales están sometidas a cambios constantes especialmente por influencia de la cultura globalizada, Esto nos abre el camino a la diversificación de propuestas pastorales, encarnadas en el evangelio si realmente queremos anunciar con profundidad con máxima corresponsabilidad y compromiso, que la nueva noticia sea comunicación de salvación para los evangelizados, de total confianza en Dios providente ,porque sabemos que todo está en manos de Dios Padre.
La salvación que se ofrece a los /as hermanos/as a través de la inculturación debe abarcar todos los aspectos de la existencia humana. El ser humano en la plena verdad de su existencia ,de su ser personal, de su ser comunitario , en el ámbito de la propia familia ,en el ámbito de la sociedad, de contextos tan diversos ,en el ámbito de la propia nación o pueblo o tribu, en el ámbito de toda la humanidad, este ser humano es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión, él es el camino primero y fundamental para la Iglesia, camino trazado por Cristo Jesús, vía que inmutablemente conduce al misterio de la Encarnación y la Redención. La evangelización debe alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes , los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que estén en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de Salvación, pasar de condiciones de vida menos humanas a más humanas ,
transformar desde dentro.
Se trata de una liberación integral : de las esclavitudes personales, de las injusticias sociales, del pecado. Dado que los seres humanos somos débiles y pecadores, la evangelzación inculturada y liberadora es más que un quehacer permanente, que una conquista, urge propiciar las estrategias pastorales inculturadas..
La hora actual es hora de dolor y esperanza .Nuestros pueblos se encuentran en etapa de transición, golpeados por la injusticia, atenazados por el dolor y el sufrimiento, sin embargo anhelantes y esperanzados en el advenimiento de una sociedad más justa, solidaria y fraterna. La Iglesia es para ello voz ,conciencia y compromiso, es la voz del Mesías defensor de los derechos de los miserables , de los pobres .
No hay comentarios:
Publicar un comentario