domingo, 10 de marzo de 2013

Reconoce

La santidad no es un lujo, no es un privilegio de unos pocos ,una meta imposible para un ser humano normal,en realidad ,es el destino común de todos los seres humanos llamados a ser hijos de Dios ,la vocación universal de todos los seres humanos. El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades. De cada ser humano se exige la fidelidad a la vardad que es la única garantía de libertad ... y de posibilidad de un desarrollo integral. El silencio es capaz de abrir un espacio interior en lo más íntimo de nosotros mismos, para hacer que allí habite Dios.Para que su Palabra permanezca en nosotros, para que el amor a El arraigue en nuestra mente y en nuestro corazón. El ser humano lleva en sí mismo una nostalgía de eternidad,sed de una búsqueda de belleza,un deseo de amor una necesidad de verdad y de luz de verdad que lo impulsan hacia lo absoluto;ser humano lleva en sí mismo el deseo de Dios.


 

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