Por eso, la diferencia entre el cristiano y el pagano, no es que el cristiano no se interesa ni responde de sus cosas mientras que el pagano sí tiene que preocuparse. El verbo que utiliza Nuestro Señor, no indica la simple preocupación, sino indica el agobio, el estar agobiado, el estar afanado.
Ese agobio se mide por la expresión que hemos escuchado al final del evangelio: "Tú, preocúpate primero por el Reino de Dios" San Mateo 6,33. Se sabe, porque dejo de interesarme por el Reino. Porque empiezo a pensar que el Reino es para la gente que no tiene las responsabilidades que yo tengo, que ese tipo de cosas como el evangelio, que Dios reine y que la gente se convierta, es para aquellas personas que no tienen mis problemas.
El ideal de cristiano en este texto, es aquel que de tal modo se preocupa por el Reino de Dios, que sabe poner en segundo lugar sus preocupaciones, cualesquiera que ellas sean.
Entonces, mis queridos amigos, la enseñanza de este evangelio no es: "Despreocúpense del mundo". ¡No! Sino, "preocúpense porque Dios, preocúpense para que Dios llegue a reinar en este mundo". Eso le dará un orden a su escala de valores, y en ese orden de la escala de valores, las demás cosas llegarán.
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