lunes, 23 de junio de 2014

Colosences 1,24


"Me alegro en las tribulaciones" Carta a los Colosenses 1,24.Porque cuanto más escondida, cuanto más profunda es la alegría, más cerca está de la alegría de Cristo dándole la gloria a Dios, dando la salvación al mundo por medio de la Cruz, no es una negación de la alegría, sino es preferir la fuente más profunda, es escoger esa vena que corre más hondo.  
 El Espíritu de Dios ha movido a personas, pensaría sobre todo en un San Juan de la Cruz, para este misterio, para llevarlos hacia este misterio: "Mejor que no se vea, mejor que no aparezca". Me decía un predicador amoroso, enamorado de los Santos Ángeles, decía: "Cuanto más cerca esté una alegría del misterio de la Cruz, más protegida está de los ataques del demonio".
La Cruz es la derrota, la Cruz es el fracaso del demonio, la alegría que se acerca al gozo de Cristo dándole gloria a Dios y dando la salvación al mundo en la Cruz, la alegría que se aproxima

“Ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo” 1 Pedro 1,12, esa frase, que fascina: “Son cosas que los Ángeles ansían penetrar” 1 Pedro 1,12. A través del ministerio de la predicación aparece Jesucristo, pero aparece de lado, aparece escondido: "No lo veis, sin embargo, pero hay suficiente para que lo améis" 1 Pedro 1,8.
Camino de la tristeza, que se vea mucho, soy imagen de Dios y que aparezca poco; pero actúa a la medida del hombre, camino de la alegría, la predicación me muestra algo de Cristo, no termino de entenderlo, los Ángeles tampoco logran penetrar ese misterio, no aparece pero da, ese que no aparece, ese que sólo se anuncia veladamente en la predicación, ese es el que sí da, el que sí cumple.
En la predicación asoma el misterio de Jesucristo, no lo veo, no lo entiendo, pero ahí llega la salvación; podemos encontrar por qué caminos se llega a la tristeza y por qué caminos se llega a la alegría.
Me gusta esa frase de San Pablo, que luego la tomó y la hizo popular Antoine de Saint-Exupéry, el de "El Principito": "Lo esencial es invisible a los ojos". San Pablo lo dijo de otra manera: “Ponemos nuestra atención, nos fijamos en lo que no se ve” 2 Corintios 4,18.
Toda alegría tiene su expresión, tiene su exterioridad, pero el que quiera saborear toda profunda alegría, tiene que preferir, cada vez más, el gozo que no se ve, nos fijamos en lo que no se ve, "lo esencial es invisible a los ojos".
Desde luego esto nos conduce hacia el misterio de la Cruz: "Me alegro en los padecimientos" Carta a los Colosenses 1,24, decía Pablo; "me alegro en las tribulaciones" Carta a los Colosenses 1,24, una frase imposible de entender, si no es con el Espíritu Santo que comunica la Escritura y que infunde la salvación.

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