viernes, 6 de junio de 2014

Esplendor

Eso en primer lugar, en segundo lugar, miremos una de esas obras del Espíritu, la que tiene que ver con la guarda de los mandamientos, “si me amáis guardareis mis mandamientos” San Juan 14,15, dice Jesucristo en la lectura del evangelio que hemos escuchado hoy. Una frase que es tan sencilla y que, sin embargo, tiene más de una interpretación. Pero cuando creemos que el Evangelio es demasiado pequeño, entonces resulta que es capaz de cambiar las vidas de muchas personas, también de ti y de mí.
Aceptemos el Evangelio como ese misterio, aceptemos el Evangelio 
En la obra teológica de un santo como Tomás de Aquino, todo parece tener su sitio y todo parece encajar y de alguna manera todo parece estar claro, pero cuando pasa el tiempo, y resulta que todo parece estar oscuro y confundido; estos son días para vivir el Evangelio como ese secreto, como ese misterio.
Los nuestros no son tiempos de completa y gran claridad, sino tiempos de confusión, tiempos donde las cosas están muy revueltas, nos corresponde a nosotros vivir el secreto del Evangelio sin grandes pretensiones, pero con grandes aspiraciones. Eso hace que todo en mi vida florezca, que todo me vaya bien, nos estamos uniendo unos con los otros nos vamos conociendo, entre todos hacemos una gran obra.
 La Iglesia, tiene que aprender a caminar descalza, humilde.  Miremos cómo llegó Pablo a evangelizar Corinto: haciendo tiendas, casas de fieles, oficios manuales. Rechazado, echado de una parte y llegando a otra.
 

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