Cristo hizo su llamado, su reto, su provocación a los discípulos: "Tú, preocúpate por el Reino de Dios, y vendrá lo demás" San Mateo 6,33.
Preocúpate primero, primero y radicalmente por Dios, primero por Dios, por su voluntad, por su amor. Primero Él, a ver qué pasa en tu vida.
Haz el experimento de dar, ese verbo tan importante que ya está cercano en nuestro estudio. ¡Haz el experimento de dar!
Haz el experimento de dar sonrisas donde no las hay. Haz el experimento de amar donde piensas, y razonablemente, que no te aman. Haz el experimento de entender, donde piensas y juzgas que no te entienden. Haz el experimento de Francisco de Asís. Haz el experimento de Jesucristo. Pero antes de que te mueras, hazlo.
Haz el experimento de regalar de ti, de tu tiempo, de dar de tu tiempo, de perder, aparentemente perder. No te estoy invitando a la locura, salvo la locura del amor. Cada una de esas sonrisas, cada uno de esos cariños, cada uno de esos tiempos, de esos dineros, de esos consejos que tú vayas a dar, dalos en el Nombre de Cristo.
Cuando vayas a sonreír a una persona a la que no le quisieras sonreír por nada del mundo porque no se lo merece, piensa en tu corazón: "Es en el Nombre del Señor esa sonrisa. Es en el Nombre de Cristo y es para que Dios reine en esta vida".
Sólo se evangeliza con la lógica del dar. La lógica del negociar no es una buena noticia. El "yo te doy y tú me pagas", eso no es una noticia; eso es un negocio. Pero si yo te doy porque te amo en el Nombre del Señor, esa es una gran noticia, ese es un gran evangelio.
Vamos a acoger esta Palabra bendita de Cristo en su evangelio. Mejor dicho, vamos a dejar que este evangelio sea buena noticia para nosotros. Cada uno, en un momentico de silencio, piense cuáles son los experimentos reales que va a hacer. ¡Reales!
Dice San Pablo: "El amor no lleva cuentas" 1 Corintios 13,5.
Cuando tú des como el que pierde, como el que regala, como el que bota algo, una sonrisa en el Nombre del Señor: "No me la vas a pagar; no te pido que me la pagues; no te diré que me la pagues; no te diré que estoy pensando que no me la vas a pagar". ¡Un amor, una palabra, un consejo, una ayuda!
"Cristo Jesús, envía tu Divino Espíritu sobre cada uno de nosotros, y permite que cada uno piense, cada uno recapacite y reflexione, qué es lo que va a dar sin cuentas. ¡A dar en el Nombre de Cristo!"
Somos infinitos, cuando estás conectado a la fuente del infinito que es Dios. Tú eres nada y te disuelves en la nada cuando te sueltas de Él.
Dios te hizo infinito, te quiere infinito y te llama al infinito. Nada menor que el infinito llegará a saciarte; nada distinto te hará feliz.
Que Dios te conceda unirte a Él, enchufarte a Él, conectarte a Él, hacer de Él tu vida, para gloria suya y salvación tuya.
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