sábado, 21 de junio de 2014

Dinamismo

El Espíritu Santo, don de Jesús Resucitado, nos comunica la vida divina así nos hace entrar en el dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de compartir. Una persona que ama a los otros por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad. Una familia en la que se aman y se ayudan los unos a los otros es un reflejo de la Trinidad. Una parroquia en la que se quieren y se comparten los bienes espirituales y materiales es un reflejo de la Trinidad.
El amor verdadero no tiene límites, pero sin limitarse, para ir al encuentro del otro, para respetar la libertad del otro. Todos los domingos vamos a misa, celebramos la eucaristía juntos
Por eso, la enseñanza la podemos sintetizar mirando esas palabras. El amor cristiano es un amor que va más allá del gusto, del deseo, del sentimiento. Ese amor es una decisión. Ese amor es una resolución de buscar el bien del otro.
El amor es la búsqueda del bien del otro. Eso es amar. ¡Qué tal pasar por ese examen! ¡Los amores que ha tenido, o tiene nuestra vida! A mí me da la impresión de que muy pocos noviazgos superarían este examen.
"¡Te amo!" ¡Qué frase tan bella para decirla! ¡Qué frase tan dulce para escucharla! Pero en verdad, "te amo", ¿qué significa? ¿"Te amo" significa, "tú me gustas"? ¿"Te amo" significa, "te estoy deseando mucho"? ¿"Te amo" significa, "despiertas un gran sentimiento en mí"?
Jesús nos dice que si la respuesta es alguna de éstas, no irá muy lejos ese amor. Si "te amo" significa, "quiero lo mejor para ti", "me gusta verte crecer", "quiero que estés sano", "quiero que estés sana en cuerpo y alma", si "te amo" significa éso, entonces hay algo de cristiano ahí.
Y ese es el amor con el que hay que llegar al matrimonio, si alguien se piensa casar. ¡Ese es el amor! Yo pienso, 

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