sábado, 21 de junio de 2014

Evangelizaciòn

Es necesario que comprendamos que la Evangelización es la misma de siempre, pero es “nueva” a causa de un cambio sustancial en el ser y la visión, propiciado por obra y gracia de Dios Espíritu Santo para esta nueva etapa. Él es quien promueve, sin lesionar lo establecido y logrado, un nuevo ser y una nueva manera de ser para alcanzar la plenitud de la verdad, unidos íntimamente con Dios. Ésta es la misión del Maestro de la Verdad para los últimos tiempos, en los cuales ya estamos inmersos. Todo lo que realiza el Espíritu Paráclito es nuevo y renovado, pues su obra tiene raíz en la eternidad.
La Nueva Evangelización, aunque es la misma de siempre, para renovarse y crecer, se puede ver como una “nueva” evangelización para los evangelizados: “¿En lo que se me ha dado y enseñado, qué no he visto y qué me falta comprender para llegar a la plenitud, según el deseo de Juan XXIII redactó para sí mismo un decálogo para conservar siempre la serenidad:

1° Solo trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
2° Solo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
3° Solo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no solo en el otro mundo, sino en este también.
4° Solo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
5° Solo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a la buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
6° Solo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7° Solo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y, si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.
8° Solo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9° Solo por hoy creeré firmemente – aunque las circunstancias demuestren lo contrario – que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10° Solo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad. Puedo hacer bien durante doce horas, lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida mi Señor?”

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