Para dejar el pecado, nuestro gran auxilio está en esa voz poderosa de San Juan Bautista. Ya vendrá Jesús a tomar nuestra naturaleza débil pero ya arrepentida, y entonces la colmará con su gracia y nos guiará con su Espíritu. Éso es aprender a obrar el corazón el bien: "No tengamos miedo de abrir de par en par las puertas a Cristo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario