"Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" San Mateo 6,12. Se parece al comienzo de este evangelio: "No juzguéis para que no seáis juzgados" San Mateo 7,1.
La Palabra de Dios lo dice. Tratemos de entenderla. Tratemos de recibirla y obedecerla, para tener vida en ella.
Todos estos mandatos del Señor, o advertencias del Señor, se relacionan con otro mandato: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" San Mateo 22,39.
"El amor que quieres para ti, dalo a tu prójimo. El perdón que quieres para ti, dalo a tu hermano. La indulgencia y la paciencia que quieres para ti, tenlas para con tu prójimo, para con tu hermano".
Lo que hay aquí, hasta donde yo alcanzo a ver, es la relación que tiene el amor a Dios con el amor al prójimo. El Evangelista Juan en una de las Cartas: "El que no ama a su hermano, a quien ve, no puede decir que ama a Dios, a quien no ve" 1 Juan 4,20.
Es la relación querida por Dios entre el amor a Dios y el amor al prójimo. Ese amor es de ida y vuelta: el amor a Dios y el amor que espero de Dios, el amor al prójimo y lo que yo espero del prójimo.
El amor que yo quiero esperar de Dios para mí, es mi manera de amarme, ese es el amor que estoy llamado a dar al prójimo. El amor que yo quisiera para mí, no es menor que Dios, el amor que he de querer para mi prójimo, no puede ser menor que el amor que yo quiero para mí. El perdón que yo quiero para mí, no es menor que Dios, el perdón que yo quiero para mi prójimo, no puede ser menor que Dios.
Como ustedes ven, yo cito con frecuencia a una Doctora de la Iglesia, Catalina de Siena, a la que le debo mucho. ¿En dónde se anudan el amor a Dios y el amor al prójimo? El corazón humano. Debe permanecer en ese nudo,enel que se anudan el amor a Dios y el amor al prójimo, permanece en ese vínculo". Esto lo enseña Catalina de Siena, diciendo: "Permanece en el conocimiento de ti mismo".
"Permanece en la verdad de quien eres. Antes de emitir un juicio, vuelve a tu verdad. ¿Quién eres? Antes de lanzar una amenaza, una imprecación, vuelve a tu verdad. ¿Quién eres?"
Este es el sentido del evangelio Las palabras de Jesús, a mí no me parecen tan fáciles. Son palabras infinitas.
"Permanece en la verdad de lo que tú eres. Serás más comprensivo, serás más misericordioso, serás más realista, serás más útil también."
"¿Cómo puedes mirar la pequeña basura que hay en el ojo de tu hermano, y no te fijas en la viga que hay en tu propio ojo?" San Mateo 7,3. El ojo es el órgano del conocimiento en esta simbología bíblica. Quitar la viga del propio ojo, es una imagen exagerada, como tantas imágenes semíticas.
¡Una viga en un ojo! Quitar la viga del propio ojo, es reconocerse uno, darle luz al conocimiento de sí mismo. "Reconoce lo que eres. Cuando reconozcas lo que eres, entonces podrás ayudar a tu hermano, entonces le podrás dar luz a tu hermano".
Reunamos, las enseñanzas que hemos querido tomar de este evangelio. Hemos Primero, que estas expresiones se relacionan con el mandamiento del amor a Dios y al prójimo. Que así como estos dos mandamientos están unidos, así también Jesús : "Con la medida con que midáis, seréis medidos" San Mateo 7,2.
Estas palabras se relacionan con aquella Oración suprema, la que nos dio Jesucristo, con el perdón de nuestros pecados y el perdón para nuestros hermanos.
Que en ese lugar donde se anudan el amor a Dios y al prójimo, es en el conocimiento de nosotros mismos; que quitar la viga del propio ojo, es reconocer uno lo que uno es, es llegar verdaderamente al conocimiento de sí mismo, y tener la certeza de que desde ese conocimiento, vamos a ser muy distintos con nuestros hermanos.
Si permanecemos ahí, si permanecemos recibiendo de Dios el ser, Dios no nos hizo y nos echó a rodar; Dios nos está haciendo, si permanecemos en el conocimiento de lo que somos y si nos mantenemos recibiendo de Dios el ser, entonces comprendemos esa donación fundamental por la que nosotros existimos.
Toda pretensión, toda soberbia y toda dureza, se deshacen como las tinieblas cuando llega la luz. la fuente de nuestras durezas con nuestros hermanos, parece que está ahí, en que a nosotros se nos olvida que hemos llegado por regalo a la tierra de los vivos, que es un regalo existir.
Si permanecemos mirando el milagro de existir, de nacer siempre de nuevo de las manos de Dios Creador, si permanecemos en esa donación continua, también nosotros nos convertimos en regalo, nos convertimos en gracia y en don para nuestros hermanos.
Jesús, que nos dijo estas palabras, si este es el sentido que a Él le gusta, si esta es la interpretación que Él aprueba, "Jesús, Tú que dijiste estas palabras, llévanos a esa experiencia maravillosa de recibir el ser, de ser donación, de percibirnos como regalo continuo salido de las manos del Padre".
En ese conocimiento de nosotros mismos, se quitará la viga de nuestros ojos y podremos ser verdaderamente útiles a nuestros hermanos.
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